martes, 2 de agosto de 2016

Otra genialidad de Carmena en la ruta del progresismo,

Otra genialidad de Carmena en la ruta del progresismo Periodista Digital a propuesta de celebrar el
«día sin bañador» o el día con «bañador opcional» en las piscinas municipales, hecha por la Asociación
para el Desarrollo del Naturismo (ADN) de la Comunidad, ha sido traslada por la Dirección General de
Deportes a los distritos de la ciudad de Madrid. La sugerencia, que pretende normalizar la práctica
naturista, ha sido difundida por la portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento, Esperanza Aguirre,
que la ha calificado de «la ocurrencia de hoy» durante el debate sobre el estado de la ciudad. El PP se
ha referido a un correo electrónico enviado por la Dirección General de Deportes a los distritos, que
incluía la propuesta de los naturistas madrileños, con la que Aguirre ha ironizado Sobre Historia de
ayer y de hoy - 12 indicando que no cree que el Consistorio tenga el «valor» «de instaurar el día sin
velo para las mujeres musulmanas». Según ha explicado la concejala de Cultura y Deportes, Celia
Mayer en la rueda de prensa posterior a la celebración del debate, «la Dirección General de Deportes
tramita la propuesta ciudadana y está a la espera de que responda la piscina». Desde el Consistorio han
explicado que este evento se ha realizado en más ocasiones, como el año pasado en la piscina de la
Casa de Campo o en 2010 en la piscina municipal del Cagigal (Moncloa). El director general de
Deportes, Francisco Javier Odriozola, ha explicado en declaraciones que la Dirección ha trasladado
esta propuesta a los distritos para que «decidan si la acogen o no» porque de ellos depende la
competencia de las instalaciones deportivas municipales. Según Odriozola, desde el envío del correo, el
pasado 30 de junio, hasta la fecha sólo ha contestado un distrito, el de Puente de Vallecas, que ha
considerado que «el perfil de los usuarios no aconseja autorizar el día sin bañador». «Sin molestar a
nadie» Esta idea del "día sin bañador" ha partido de la Asociación para el Desarrollo Naturista de la
Comunidad de Madrid (ADN), cuyo presidente, Ismael Rodrigo, ha explicado a Efe que el objetivo es
«normalizar la desnudez en piscinas como lo está en la mayoría de las playas y sin molestar a nadie».
Desde hace diez años, se suele celebrar el «día sin bañador» el tercer domingo de julio, que según ha
recalcado Rodrigo, pretende ser «de carácter educativo» y transmitir valores positivos sobre el cuerpo
humano, algo que, a su juicio, «encaja en Occidente»

viernes, 29 de julio de 2016

EXTRACTOS DE LOS DIARIOS DE GOEBBELS: UN PUEBLO EN ARMAS

El 11 de diciembre de 1944 Goebbels parte en dirección a la zona del Ruhr, amenazada por el
avance angloamericano y sometida a un constante bombardeo aéreo. El propio Hitler también se
había trasladado al Oeste el día anterior para dirigir desde allí la prevista ofensiva de Las Ardenas.
El itinerario que Goebbels se dispone a realizar no está carente de incertidumbres, tal como refleja
en su diario en el momento de partir:
«Al anochecer emprendo mi viaje hacia el Oeste. Constituye una auténtica improvisación, pues
al inicio no en absoluto adónde llegaremos. Los viajes al Oeste ahora están ligados a
muchas dificultades; en especial porque al emprender el viaje nunca está claro cuán lejos
podrá ser conducido el tren y hasta dónde llegará realmente. Confío no obstante que a grandes
rasgos pueda realizar mi ambicioso programa, calculado para dos días»
.
El viaje transcurre con el previsible retraso.
«Estoy todo el día ocupado con mi visita a la Alemania occidental. Tenemos un retraso de seis
horas. A partir de la zona del Ruhr los trenes van con mucha irregularidad, y en especial somos
retenidos por trenes militares a los que hay que dar paso preferente. El transporte de soldados
y material al Oeste es enorme. ¡Tales retrasos se acogen con gusto! Domina un tiempo lluvioso
y brumoso, ideal para una visita al Oeste pues no hay que contar con ataques aéreos de baja
altura
 
«Los actos militares que habían sido planeados con motivo de mi visita han sido cancelados. El
Führer no desea que ahora, en vista a la inminente ofensiva, se llame la atención
innecesariamente, y está bien así. Debemos conducirnos tan silenciosamente como sea
posible.
«Durante el día y la noche no ha habido ataque alguno, por lo que tenemos de nuevo una
pequeña pausa. Ésta sin embargo no durará mucho.
«En Scherfede somos recogidos en auto. Desde allí viajo en compañía del jefe de Propaganda
del Gau, quien me transmite un informe provisional, en dirección a Harkortberg, puesto de
mando del Gauleiter Hoffmann para Westfalia-Sur. El territorio que atravesamos está aún
plenamente incólume, y no ofrece el más mínimo anticipo de las horribles impresiones que uno
mismo recibe del territorio del Ruhr.
«Por el camino hablo detenidamente con [nombre no especificado, probablemente el jefe de
Propaganda del Gau –nota de SB], quien me da un informe muy detallado sobre la situación en
la zona del Ruhr. Está muy entusiasmado con el trabajo de Hoffmann, quien sin duda es uno de
nuestros mejores Gauleiter en el territorio del Ruhr. Únicamente es en su esencia algo crítico
frío y reservado, lo que le ha atraído la hostilidad de los otros Gauleiter. Con todo rinde sin
embargo un trabajo asombroso. Bormann quería gustoso nombrarle a él Gauleiter responsable
de toda la zona del Ruhr. El resto de Gauleiter empero opusieron enérgica resistencia en
contra, por lo que tuvo que desistir de ello.
«En Harkortberg reina una gran actividad. Incluso son anunciadas grandes incursiones aéreas,
que precisamente se dirigen a la zona en la que justo me encuentro
«Sostengo una larga conversación con Hoffmann y el Director General Vögler de las
Vereinigten Stahlwerke [Acerías Unidas]. Ambos caballeros me describen detenidamente la
situación. La posición en el Ruhr es casi desesperada, y ciertamente ésta ha de achacarse en
lo principal a la desolada situación del transporte. Los ingleses y americanos buscan
resolutamente destruir nuestras vías de comunicación y con ello ocasionar un caos en el
transporte, exactamente como hicieron en Normandía. Ciertamente se trabaja en gran medida
para poner de nuevo en orden las vías ferroviarias, pero por doquier tales esfuerzos son
limitados, y en especial pesa mucho que el Reichsbahn [Ferrocarriles del Reich] no entienda de
improvisación y trabaje según su viejo esquema. En consecuencia el carbón, que atesta los
depósitos, no puede ya ser transportado. Vögler dice que si esta evolución se extiende, en los
próximos meses la zona del Ruhr tendrá que hacer frente a crisis alimentarias muy serias y el
resto del territorio de Reich habrá de pasar frío. En razón a ello todo ha de ser dispuesto para
poner nuevamente en orden la situación del transporte. Aquí y allá ya se han hecho notar
dificultades alimenticias, éstas no obstante son por el momento subsanables. La producción de
acero de los últimos meses ha sido aún gratamente alta. También aquí empero han de
acometerse esfuerzos enormes para mantenerla en un nivel medianamente satisfactorio. Hay
una gran queja sobre la tardanza del correo, que en el Ruhr no logra mantener en orden ni
siquiera los medios de comunicación más primitivos. Se me sugiere que me dirija al Führer
para que en el conjunto del Rhin y del Ruhr sea nombrado un comisario tanto para el correo
como para el ferrocarril. Éste debe obtener grandes poderes. Obviamente lo más correcto sería
que también un comisionado político asumiera la dirección global del territorio del Rhin y del
Ruhr. Para ello, en vista de la situación, únicamente Hoffmann entraría en juego, pero
Hoffmann, como ya remarqué, se ha enfrentado en tal forma a los otros Gauleiter que
sicológicamente no sería viable. Propongo que se ponga la mira en establecer a Ganzenmüller
como responsable del transporte del Ruhr. Dispone de una gran autoridad y sobre todo de la
necesaria habilidad de improvisación para poner en orden esta difícil situación. Vögler y
Hoffmann quieren hacerme llegar un memorándum con sus propuestas, que yo seguidamente
presentaré al Führer.
«Sobre la Luftwaffe sólo se escuchan quejas. El mismo Göring es cubierto con una crítica que
no puede ser ya superada. No goza en el Ruhr de respeto alguno. Todas mis objeciones en
contra de las críticas expuestas contra él ya no fructifican aquí. Los hombres responsables han
pasado conmociones demasiado duras para poder atender a argumentos sicológicos y
políticos.
«También el ministerio de Asuntos Exteriores y el propio Ribbentrop son contemplados con
fuerte crítica. Vögler me relata detalles de su trabajo común con el ministerio de Asuntos
Exteriores que son escalofriantes. Tenemos en Göring y Ribbentrop dos infra-cargos en la
jefatura germana. Lo que esto significa se ve en el desarrollo de la guerra y en los terribles
daños que han sido ocasionados en el Ruhr. Vögler cubre mi propio trabajo de desbordante
elogio. Es de la convicción que “el milagro del Oeste”, tal como él lo denomina, es en lo
esencial un triunfo de la propaganda alemana, que ha fortalecido nuevamente la columna
vertebral del pueblo y creado con ello el requisito previo para que podamos construir nuevas
líneas de defensa. Vögler aboga por que yo sustituya a Ribbentrop, y querría gustoso colgarme
tantas nuevas tareas y responsabilidades que encanezco de pensar si ello se convirtiera en
realidad.
«También en otros muchos aspectos de la jefatura militar alemana se ejerce aquí una crítica
bastante abierta. No se tiene empero, gracias a Dios, la más mínima impresión de que ello
suceda por malevolencia, pues los caballeros responsables del área del Rhin y del Ruhr se
hallan en una situación desesperada y naturalmente se hacen cábalas respecto a cómo la
jefatura podría aliviar ésta.
«Durante esta conversación vivencio un duro ataque de la aviación británica con masivo
lanzamiento de bombas sobre la cercana ciudad de Witten. Witten es atacada este día por vez
primera y gravemente alcanzada. Desde lo alto se ve cómo la ciudad arde en llamas
 
«Antes del mediodía parto para Essen atravesando Witten y percibo aquí una impresión
deprimente de la desesperanza en la que se halla la población frente al terror aéreo enemigo.
Por otra parte, tal como una y otra vez puedo constatar por doquier, la actitud política y moral
del pueblo es inobjetable. No hay aquí el más mínimo pero. No obstante, las cargas anímicas y
materiales que van ligadas al terror aéreo enemigo obviamente son casi insoportables.
Contemplar una gran ciudad industrial ardiendo por todos sus costados es una visión horrible, y
lo que más quisiera uno sería cerrar los ojos ante tanta miseria.
«Durante el trayecto puedo hablar detalladamente con Hoffmann, y de su informe se desprende
nuevamente que posee una marcada personalidad directiva y que conduce firmemente su Gau.
«Atravesamos Bochum. La ciudad asemeja un único campo de ruinas; apenas se ve casa
alguna incólume. La calle principal, la plaza del teatro, todos los espacios que guardaba bien
en la memoria ya no se reconocen en absoluto. Sólo se ven cascotes, y a través de la lluvia, el
albor y la niebla, obreros que salen a hurtadillas de trabajar en sus sótanos. En Bochum
todavía residen algo más de cien mil personas. Residir es decir mucho, pues se hospedan en
túneles y sótanos. Pese a ello me declara Hoffmann que la ciudad se sostiene fabulosamente y
no da la más mínima señal de debilidad. Hoffmann seguidamente sube en Bochum a su
vehículo blindado de reconocimiento para dedicarse en Witten a los trabajos de extinción y
desescombro. Proseguimos hacia Essen.
«Ciertamente la ciudad de Essen no ha sido tan destruida como la de Bochum, al menos aquí y
allá se ve alguna casa incólume, pero también ella es horrible de contemplar. La guerra aérea
ha acarreado a nuestro pueblo, especialmente en el Oeste, una tragedia que para describirla
con palabras el lenguaje humano es insuficiente.
«Nos dirigimos a la Industria Krupp, que conforma un único y grandioso campo de ruinas. Pese
a ello se produce aquí y ciertamente en gran medida. Hablo ante aproximadamente un millar de
personas en el Salón de Recepciones de Krupp, en el que en su día el Führer y Mussolini
fueron recibidos y saludados por [Gustav] Krupp von Bohlen. El salón está constituido hoy sólo
por algunos restos de pared, ya no hay techo y llueve incesantemente sobre los oyentes. Estoy
de pie sobre un pequeño podio de madera y hablo a la gente. Mi alocución será retransmitida
 Por radio a todo el territorio del Ruhr. El joven Bohlen
me recibe con un extraordinario discurso.
Se ha desarrollado colosalmente desde la última vez que lo vi y es ahora una personalidad
inspiradora de confianza. Ejemplar es la dirección del acto por parte de Schlessmann
Schlessmann es una personalidad directiva de alto grado surgida del pueblo. Puede llamársele
el herrero de Essen.
«Hablo a las personas desde muy dentro del corazón y en mi alocución busco enfocar la guerra
desde su lado fundamental, lo cual consigo. Las exposiciones son recibidas por los oyentes
con la más viva atención. Ovaciones vertiginosas, como antaño eran habituales en nuestras
reuniones, ya no las hay; la población se ha hecho para las mismas demasiado seria y
retrospectiva. Por otra parte empero tengo la impresión de que hablo en una iglesia ante una
comunidad devota. El discurso que aquí sostengo es en verdad uno de las más memorables. El
espacio en su integridad perfila la situación del Ruhr de la manera más ilustrativa. Aquí todo
está dispuesto en forma castrense y primitiva, pero los hombres viven y trabajan, y esto es en
verdad lo principal. Por desgracia no puedo decir aún nada de los planes ofensivos del Führer;
sin duda llenarían a mis oyentes de nuevas y grandes esperanzas. Aun así logro no obstante
reforzar su entereza; por otra parte ellos me dan a tanto como yo pueda darles. Pese a la
penuria que puedo contemplar en torno mío no puedo decir que la situación me abata o
desanime. Atravesamos actualmente la peor crisis de la guerra y debemos intentar superarla.
«Tras la alocución visito con Schlessmann su puesto de mando, el cual se halla profundamente
bajo tierra. Aquí se hallan reunidos los viejos miembros del Partido de Essen y una serie de
Kreisleiter del Gau de Essen, con los que puedo debatir los diversos problemas de la actual
situación de la guerra. Aquí me es fácil lograr encontrar una vía a los corazones. Todos están
dispuestos en lo más íntimo a dar al Führer y al Reich todo cuanto un hombre pueda dar.
También aquí empero sale a colación una crítica a la Luftwaffe y a Göring con una franqueza tal
que resulta chocante. Creo que Göring no está al tanto en absoluto de lo mal que él y su
autoridad cotiza ante la opinión pública y en especial ante el Partido.
«Durante mi estancia en el puesto de mando de Schlessmann se desencadena nuevamente un
duro ataque aéreo sobre la ciudad de Essen. En cualquier caso no puede resultar demasiado
desolador pues la ciudad entera es ya de por un campo de ruinas
. Cuando dejamos el
bunker el cielo es una vez más rojo sangre, la imagen del año pasado de Berlín que guardo en
horrible recuerdo.
«Realizamos un frenético viaje de Essen a Horkortberg pasando por barrios en llamas, entre
vías urbanas sembradas de impactos y bombas no-estalladas. Debemos hacer un gran rodeo
para poder llegar a nuestro destino.
«Por el camino puedo hablar detenidamente con Schlessmann, el cual me acompaña. Es un
enjuiciador muy sobrio y sereno, cuya opinión es plenamente solvente. En el transcurso de los
últimos años de guerra aérea Schlessmann me ha llegado a ser muy cercano. Es en verdad un
hombre primitivo pero en lo esencial leal y cordial, no superable en cuanto a fiabilidad.
 
«En la medida en que entro en contacto con el pueblo éste es conmigo extraordinariamente
simpático. Se percibe que mi labor oratoria y propagandística es muy apreciada por la amplia
masa.
«Entrada la noche llegamos a Harkortberg. Allí está reunida toda una serie de viejos dirigentes
del Partido del área del Rhin y del Ruhr, y también el Gauleiter Meyer
de Münster. Está algo
viejo y cansado. Sobre todo la destrucción de la hermosa ciudad de Münster le ha abatido
bastante. También aquí es debatida detenidamente la situación. Procuro iluminar a los viejos
camaradas reunidos acerca de la situación de la guerra, desde su lado fundamental, y
políticamente están lo suficientemente instruidos como para aportar plena comprensión. Me
son transmitidas un sinfín de peticiones y propuestas. Tras mi regreso a Berlín intentaré al
máximo deparar, hasta donde ello sea posible, una ayuda al Oeste amenazado.
«En todas las charlas la crítica se extiende únicamente a Göring y Ribbentrop, todo lo demás
es de importancia menor. Al Führer se le dispensa una confianza ciega e imperturbable, lo que
en mi opinión constituye la más grata constatación de toda esta visita.
«De Berlín no llega ninguna noticia nueva. La meteorología aún no está como para que el
Führer pueda iniciar nuestro golpe.
«Puesto que la estación ferroviaria de Witten ha quedado destruida en el ataque del mediodía,
hemos de hacer un viaje de muchas horas en auto hasta Bestwig para alcanzar un tren hacia
Berlín. Por el camino Hoffmann me da aún toda una serie de detalles muy instructivos acerca
de la guerra aérea y sobre las preocupaciones del Ruhr.
«Está claro que la constante alarma pone extraordinariamente a prueba no sólo los nervios de
la población sino también los de los órganos directivos del Ruhr. Aquí se está ya feliz con tener
dos días de tranquilidad y poder dormir correctamente durante un par de noches. Hoffmann me
dice que apenas puede quitarse el uniforme de encima. Ventajoso para él es que haya aunado
todo su Gau en Harkortberg y con ello racionalizado mucho el trabajo.
«Me esfuerzo mucho en fortalecer su entereza. Por lo demás es una personalidad firme y llena
de carácter, en la que el Führer puede confiar plenamente; un Gauleiter de formato. Lástima
que sea tan joven y no pertenezca a la vieja guardia de nuestros Gauleiter, pues entonces se le
podrían traspasar cometidos mucho mayores que los que actualmente realiza.
«Hasta las 03:30 no llegamos a Bestwig. La estación está repleta de evacuados, soldados que
van al Frente, gente de permiso, mujeres con sus niños en brazos; en una palabra, aquí hace
acto de presencia la guerra en toda su extensión. También aquí la gente que me reconoce me
es agradable y afable.
«La visita al Ruhr ha durado en verdad únicamente un día, pero me ha proporcionado una
suma de conocimientos que aprovecharé en mi ulterior trabajo. Sería de una importancia en
absoluto despreciable que también el Führer mismo quisiera y pudiera realizar un viaje tal. De
Göring mejor no hablar; creo que su prestigio está ya tan hundido que una visita no sólo no lo
elevaría, sino que lo más probable es que lo redujera.
«Estoy tan cansado de las fatigas ininterrumpidas de este extralargo día que caigo como un
muerto en la cama»
 
Tres días después de este escrito Hitler lanzaba su ofensiva de Las Ardenas. Si bien no alcanzó
los objetivos militares previstos, trastocó por completo toda la estrategia angloamericana. Para
hacer frente al avance hitleriano el mando norteamericano tuvo que renunciar en el norte a
proseguir su ofensiva en el área de Aquisgrán y el bosque de Hürtgen, en la que llevaba invertidas
muchas semanas de sangriento e infructuoso esfuerzo. En el Sur, Patton tuvo que abandonar las
cabezas de puente que onerosamente había conquistado sobre el río Saar para acudir en ayuda
de la sitiada Bastogne. Políticamente el éxito fue aún mayor, pues el espíritu ofensivo del que
Hitler hizo gala fortaleció su causa dentro y fuera de las fronteras germanas, al tiempo que abría
una nueva grieta en el campo aliado.
También Göring renacía de sus cenizas gracias al resuelto papel que la Luftwaffe desplegó
durante la ofensiva. Ya el 30 de diciembre Goebbels reflejaba en su diario:
«De las cartas que me llegan puedo concluir que en las navidades la actitud del conjunto del
pueblo alemán ha sido bastante distendida. Nuestra política informativa es en su moderación
muy bien recibida. En especial el pueblo alemán se alegra asimismo por la entrada en acción
de la Luftwaffe, que ahora por vez primera se hace nuevamente notar»
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.
Mucho más explícito se expresa al día siguiente coincidiendo con el fin de año:
«También ahora en la prensa alemana aparecen las preceptivas proclamaciones de Año
Nuevo, a saber de Göring, Speer y Backe. Göring se dirige al pueblo alemán con muy
detalladas exposiciones. Su argumentación es muy conmovedora, pero tras ella no hay logro
alguno que pueda aportarle un trasfondo real. Asimismo Göring me ha escrito una carta de año
nuevo extraordinariamente cordial. En esta carta acentúa que nunca olvidará que le sostuve en
este período tan difícil para él, y que sólo desea tener algún día oportunidad de poder
corresponderme. También yo deseo mantenerme en la vía que he seguido respecto a Göring y
su trabajo, y en verdad porque ésta es la correcta tanto por motivos profesionales como
personales»