martes, 19 de septiembre de 2017

FUTURO NS DEL MESTIZAJE

Aumentan, realmente, las parejas mixtas. Esto se debe al
momento actual, en cuya conformación intervienen múltiples factores y
apuntaré algunos sin pretensión de alistarlos todos: Facilidad
migratoria, turismo (sea o no, sexual); perdida del concepto racial
(dentro de la pérdida del concepto natural);  promocionado gusto por
lo exótico; métodos de control de la natalidad (que permiten la
separación del sexo lúdico y placer sexual, del sexo procreador);
la "intratabilidad" de las parejas naturales racialmente; el
igualitarismo ilógico, antinatural (aunque, eso sí, muy "memocrático"
y políticamente "correcto"); la promoción interesada y rentable al
enemigo de todo lo que nos destruya; la absoluta irresponsabilidad
personal, en lo racial; la aplaudida incultura racial; etc, etc.
      Pero nada de ésto parece repercutir de hecho en el aumento de
población híbrida o mestiza. Es decir que, en el "primer mundo" de
principios del siglo XXI, el evidente y escandalizador aumento de
parejas mixtas, no está indicando un paralelo aumento de la población
mestiza (según se podría deducir de no existir esta perdida de
valores que nos rodea, el hedonismo materialista, el rechazo a la
responsabilidad de la procreación, etc... Aunque, evidentemente,
estos últimos factores también afectan a la población general; e
incluso, desgraciadamente, a muchísimos CyAs que teorizan, pero dejan
a otros la labor de mantener la raza, al dejarnos sólos en lo
referente a materializar la procreación).
      Aclaro que mis preferencias sexo-sentimentales siempre han
estado claras. Soy varón heterosexual, "motivado" por mujeres de mí
raza y demostrándolo en la práctica al ser padre de familia numerosa
y no haber tenido tentaciones de ningún tipo, jamás, no ya de
procrear, sino de simple vinculación sexo-sentimental con mujeres
exóticas. Pero, comprendo que muchos varones de mi raza hayan optado
por lo exótico; dado que estas mujeres que deberían ser naturalmente,
sus parejas, se han convertido en "intratables" y les han lanzado a
la búsqueda de mujeres menos conflictivas. Pero esto ya es tema
ajeno  al presente, aunque no por ello, carente de
importancia "sangrantemente" real.
      Como NacionalSocialista convencido y miembro de número del
NSDAP/AO mi criterio –que no pretendo imponer a ningún CyA-,
enfocándolo racialmente, es que una pareja mixta no me agrada (pero
la considero cuestión íntima de los emparejados y fruto de nuestro
tiempo, ya que, incluso, hay escandalosos ejemplos de ésto en
nuestras filas, desgraciadamente. -asumo tendremos que acoplarnos a
la sociedad multi-racial, a menos que se recurra a medidas drásticas
e inviables hoy por hoy-), un mestizo me da lástima y se ha de evitar
sea generado (ver soluciones posteriores), y un CyA que no procree
salvo por verdaderas causas de "fuerza mayor", es quien
verdaderamente  me da un verdadero dolor e incluso lo califico de CyA
de ideología racial práctica cuestionable, como poco. En este
sentido, son "vías muertas" (o sea, igual que los homosexuales, o los
sometidos a votos religiosos de castidad, los criminales abortistas y
otras diversas rarezas y "lindas anormalidades", en referencia a la
raza), interrumpen por su falta de coherencia racial y en la
práctica, la eterna y sagrada cadena de la estirpe (menospreciando
los esfuerzos de miles de ancestros, que se esforzaron para que ellos
gozaran de esta posibilidad de vida reproductiva, en orden a
transmitir unos genes, que ellos dilapidan, menospreciando los
citados esfuerzos).
      De modo que resumo, más que escandalizarse por las parejas
mixtas, debemos ir pensando en alternativas científicas y actuales,
para evitar el mestizaje racial. Sugeriría, a decidir, en su momento,
se considerasen las siguientes:
            1.- Obligatoriedad de riguroso control de la natalidad,
para evitar gestaciones de mestizos dentro de las parejas mixtas;
llegándose –incluso- a legislarlo como una causa (las hay legisladas
mucho más banales y hasta criminales, desde un punto de vista racial
actualmente), de aborto. Indudablemente, la esterilización
irreversible del exótico es una garantía de evitar el mestizaje.
      2.- Aprovechamiento, con criterio racial, de los miles de
embriones de nuestros bancos actuales, sea para fecundar a la mujer
de nuestra raza emparejada con un exótico o a la mujer exótica
emparejada con un varón de nuestra raza. En el primer caso, deben
considerarse los "bancos de esperma", tras rigurosa selección racial
de los donantes.
            3.- Gestación inducida, por clonación del progenitor (o
de un tercero, pero de la raza deseable y propia de nuestra comunidad
racial), evitaría naciesen seres mestizos.
      Aunque, previamente, es preciso educar en la ética de
responsabilidad racial a los componentes de nuestras comunidades (y
prioritariamente a los CyAs que ha servir de modelo, en criterio de
lo racial, al resto de la comunidad), insistiendo en la educación
racista –que no xenofóbica-, de las futuras generaciones para
revertir estas anomalías en las preferencias sexuales íntimas y
riesgos de parejas mixtas que, como decía, y dada la época de
globalización , proliferan en la actualidad.
      Un cordial saludo
            Nota: Mi intención no ha sido incomodar a ningún CyA, con
lo anterior; pero en el caso de que algo de lo leído le "pique" a
alguien –desearía no fuese el caso de nadie-, ya sabe la
solución: "Rascarse" y comenzar a ser racialmente coherente con él
mismo en la cosmovisión e ideales correctamente nacionalsocialistas.
HH
ANTORCHA_NS

lunes, 18 de septiembre de 2017

nacional SOCIALISMO por JORDI MOTA



Este es un texto no editado de Mota que es fundamental, hoy muchos se preocupan de catalogar razas, de buscar votos contra los inmigrantes o contra el islam, mientras que la base de todo está en el socialismo, en la Comunidad, en oponerse a los poderes físicos y mentales del dinero.
Este texto fue escrito cuando ya había dejado Cedade.
Posteriormente aún consideraba más importante este tema cuando muchos ex camaradas se dedican a la derecha, con la excusa ‘identitaria’ o electoralista.
La Fidelidad a nuestros mártires y nuestro pasado es un deber ético, el Socialismo es nuestra base política. Hoy, como dice Mota, en vez de ‘Naciones’ el socialismo debe aplicarse a todas las razas y pueblos, según su forma de vida y su capacidad de implementarlo.
Mientras estaba realizando un estudio sobre la propaganda impresa en español por el III Reich, -tanto en Alemania como en sus embajadas u ocasionalmente en editoriales paralelas-, me he percatado de algo que siempre había sabido, pero que ahora puedo afirmar con más conocimiento de causa, esto es, que el tema dominante de la propaganda nacionalsocialista hacia el exterior - y también en el interior, pero esto sería motivo de otro estudio- lo constituía la parte socialista del ideario del partido y del estado. Esto resulta absolutamente evidente. El obrero, el trabajo, la vida campesina y la política social, fueron los temas que los gobernantes del III Reich querían exportar, querían dar a conocer como emblemáticos de su ideario político. Veamos un resumen de los títulos de tales publicaciones:
-Dr. Robert Ley, "El Frente Alemán del Trabajo: Su Origen y su labor". 31 páginas. Salamanca 1934
-Dr. Robert Ley, "Un Pueblo conquista la alegría". 33 páginas, editado por el Frente Alemán del Trabajo en 1937.
-Lorenzo Navarro, "La Administración Social del Estado Alemán", Salamanca 1937, 14 páginas.
-Lorenzo Navarro, "¡Manos a la obra!", Salamanca 1937,22 páginas.
-Fritz Mang, "El obrero alemán en el nacional-socialismo". Ávila 1939, 67 páginas.
-Autores diversos, "El Triunfo del Trabajo", Embajada Alemana, Salamanca 1939. 108 páginas.
-Opiniones de Destacados jefes nacionalsocialistas, "Socialismo contra Marxismo", Barcelona 1939, 256 páginas.
-Anónimo, "Alemania en sus instituciones sociales", Barcelona, 1940. 56 páginas.
-Hermann Bente, "La Política Agraria Alemana", Berlín 1940, 30 páginas.
-Wilhelm Lotz, "Belleza del trabajo en Alemania", Berlín 1941, 59 páginas.
-Dr. Ludwig Heyde, "La situación del obrero alemán", Berlín 1941. 55 páginas.
-Dr. Robert Ley, discurso del 21 de noviembre de 1941, Berlín 1941,16 páginas.
"Hans Dittmer, "El Labrador en la Gran Alemania", Berlín 1941, 72 páginas.
-Willi Jung, "Juventud Obrera Alemana", Berlín 1941, 62 páginas.
-Müller-Brandenburg, "La Labor del Servicio de Trabajo Alemán", Berlín 1941, 34 páginas.
-Hans Munter, "¿Por qué está el obrero alemán con Adolf Hitler?", Berlín 1941, 32 páginas.
-Gustav Hägermann, "Asistencia a los ancianos y débiles en Alemania", Berlín 1941. 39 páginas.
-Frente Alemán del Trabajo, "Empresas Modelo en Alemania", Berlín 1941, 32 páginas.
-Anónimo, "Los Productores españoles en Alemania", Madrid 1942, 32 páginas.
-Hans Dittmer, "La Ordenación de los mercados un camino para el saneamiento de la agricultura", 40 páginas, Madrid 194?
-Francisco Aguilar y Paz, "Alemania y la Moral de Trabajo", Madrid 194?, 24 páginas.
-Frieda Sopp, "El Servicio de Trabajo de las Muchachas Alemanas11, Berlín 194?, 98 páginas.
-Otto Marrenbach, "Los Fundamentos del Orden Social Alemán. La Obra del Frente Alemán de Trabajo”. Madrid 194?. 213 páginas.
Y otros, cuya de cuya existencia tengo evidencia pero que no obran en mi poder.
Creo que la lista es suficientemente explícita y habla por sí misma. Y eso sin contar los numerosos artículos en las 34 revistas que se editaban en el III Reich en español, o en alemán en territorios de habla hispana. Pero, siendo tan evidente que el programa socialista del III Reich era la punta de lanza de la propaganda nacionalsocialista, siendo tan evidente que la auténtica revolución de Hitler era una revolución obrera y no quedando dudas respecto a la relevancia que tuvo en la ideología nacional socialista el tema obrero, después de la guerra los partidos supuestamente continuadores de la ideología de Hitler, o los otros paralelos o similares, así como los actuales neo-nazis, se han olvidado totalmente del ideario socialista de Hitler. Curiosamente los temas que ahora preocupan de manera casi exclusiva a los neo-nazis -y eso era igual hace 40 años-, son el racismo, judíos, masones, revisionismo, SS, uniformes y cuatro páginas bélicas de la historia. Todo lo demás, cultura, arte, educación, defensa de la naturaleza, técnica de estado, derecho, justicia, moda, cine, deporte, juventud, mujer, funcionariado, política fiscal y económica... y naturalmente agricultura y política obrera, han pasado totalmente desapercibidos, incluso es digno de mención que el único aspecto, al menos paralelo al tema socialista que ha merecido un poco la atención de los neo-nazis, ha sido la denuncia del capitalismo y del sistema financiero, aunque casi todo circunscrito al libro de Gottfried Feder, "El manifiesto para el quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero" (*), pero ni siquiera este tema mereció el interés de !a propaganda en español del III Reich. La propaganda nacionalsocialista -excepto la propiamente dicha propaganda de guerra-, se limitó a defender su propio ideario y no a atacar el de los demás. En cuanto al tema judío, por ejemplo, la propaganda del III Reich le dedicó muy pocas publicaciones -4 hasta donde yo sé- y de ellas tres en tirajes muy limitados. Nada de masones, sociedades secretas, etc. y muy poco de tema militar, organización, uniformes, etc.
Para mi formación ideológica personal, fueron decisivos tres textos que indico, "La Labor del Partido en pro de los alemanes", "El Servicio del Trabajo de las muchachas alemanas" y "Belleza del Trabajo en Alemania". También, como cuarto texto, "El Labrador en la Gran Alemania". Otros temas socialistas no los encontraría hasta más tarde. Así pues eso fue lo que posiblemente orientó mi interés por el nacionalsocialismo de manera diferente a otros partidos o personas contemporáneas. No hace falta decir que en Cedade el espíritu socialista estuvo siempre presente, no sólo a través de mis libros "Hacia un socialismo europeo" o "Nuestro socialismo”, sino también en multitud de artículos, firmados por varias personas, en los que el tema obrero, campesino y socialista adquiría una especial relevancia.
Pero eso fue, repito, único y muy raro. La prueba es que la re-edición del folleto editado en el III Reich, "Asistencia a los ancianos y débiles en Alemania", solo mereció 3 pedidos y en cuanto a una serie de fotocopias que incluían "¿Por qué el obrero alemán está con Adolf Hitler?", también texto de la época, el éxito fue mucho más importante, pues los pedidos se duplicaron y llegaron a seis. No hace falta decir que cualquier libro sobre los temas que ahora interesan a los neo-nazis, se acaban en pocos días y eso pese a las dificultades de distribución y venta, al margen de las limitaciones impuestas recientemente por el Estado para la difusión de todo pensamiento que no sea el suyo. Bastará como ejemplo decir que hace poco ha aparecido un texto raro y que nadie conocía, donde se detalla la legislación eugenésica del III Reich, texto editado en la época. Puedo asegurar que este texto circulará y se reeditará por un medio u otro y adquirirá una cierta difusión, mientras que los trabajos mencionados antes, nadie los reeditará. (NE: Los editó ‘Devenir Europeo’ gracias a la iniciativa de Mota)
Pero para acabarlo de complicar, cuando aparece alguna persona que se interesa por la parte socialista del III Reich, normalmente es un inadaptado, que al estar contra el capitalismo gobernante, apoya cualquier cosa que se le oponga y no es raro que la reacción sea la misma que en algunos sectores de los primeros falangistas, que ante la oposición al sistema establecido, meten en el mismo saco a Lenin y a Hitler, pues en definitiva, son revolucionarios y de eso se trata, de revolucionar a toda costa. Esos revolucionarios inadaptados, son de la misma naturaleza que Strasser o Rohm, son hombres que están contra el sistema y cuando llegan al poder, siguen estando contra el sistema aunque ahora el sistema sean ellos. Van contra el poder del Estado, de cualquier Estado, incluso del suyo.
Esos individuos de los que por suerte no hay muchos, son tan poco interesantes para la causa socialista como los que propiamente no se interesan por ella. Pero si los enemigos del nacionalsocialismo pueden vanagloriarse de haber acabado con él, eso no ocurrió en 1945 cuando en definitiva la único que fue destruido fue lo externo, quedando íntegramente intacto todo lo interno, sino hoy cuando precisamente ocurre al revés, hay algunas manifestaciones externas, pero que carecen de contenido, auténticos globos que parecen muy grandes a primera vista pero que esperando con paciencia acaban por perder todo el aire.
Pero si en muchos puntos del programa nacionalsocialista puede apreciarse una vigencia casi total, es evidentemente en el tema socialista donde la actualidad es permanente. La situación es exactamente la de aquellos años, las leyes anti-sociales actuales van destruyendo todo lo laboriosamente conseguido, la inmigración es usada para mantener un índice de paro suficiente para tener controlados a los obreros por el miedo a perder el trabajo, pero los incautos de los neo-nazis critican a los inmigrantes y convierten en racial un tema, que no es sino social-capitalista. En definitiva los pobres inmigrantes de hoy no son sino los esclavos del siglo XX y que como tales reciben todos los palos, aunque la prensa y los políticos los defiendan... de palabra, claro.
En el nacionalsocialismo, es el término nacional el que ha perdido su primitivo significado. El término socialismo sigue siendo vital hoy día, en una época en la que ya no existen socialistas, y en la que los sindicatos son una broma, pues sus dirigentes no viven "para" sino "de" los sindicatos.
Contrariamente el término nacional ha quedado pequeño, excepto si lo aplicamos ahora a Europa en vez de a las naciones que la integran, pero aun así quedaría incompleto, por ello quizás el pensador suizo Gastón Amaudruz acuñó poco después del final de la guerra el término "social-racismo" o lo que habría sido más claro "racial-socialismo" para definir mejor la opción moderna continuadora del III Reich. Pero sea o no el término adecuado el de "racismo", "racial", "racialista" para definir que el socialismo que antes tenía ámbito nacional ahora lo tiene racial, lo cierto es que la revolución socialista alemana del lII Reich sigue siendo válida en todos sus planteamientos, y si un día el nacionalsocialismo vuelve a tener opciones políticas, no será por denunciar la presencia en Europa de unos inmigrantes que son tan víctimas del sistema como nosotros, sino para movilizara las masas trabajadoras contra especuladores y financieros. En los últimos diez años hemos asistido en España -y supongo que en Europa- a la destrucción sistemática de toda política social -no ya socialista-, los trabajadores en estos momentos no tienen ya ninguna ventaja, pueden ser despedidos con indemnizaciones ridículas y aunque una parte de ellos vuelve a encontrar trabajo, es a base de hacer lo mismo que antes pero cobrando poco más de la mitad, pueden ser cambiados de residencia y de puesto de trabajo, se le puede contratar por días, se les reducen las prestaciones sociales, se les promete que no cuenten con la pensión cuando se jubilen... en todos estos años los obreros no han logrado dar ni un pequeño paso adelante, ni siquiera teórico y aunque fuese con la única finalidad de embaucarles. Les han destruido todo lo que tenían y ni siquiera los engañan prometiéndoles un futuro mejor, al contrario, les piden que sean conscientes de su suerte pues al menos, algunos tienen trabajos esporádicos e incluso hay una pequeña minoría que lo tiene fijo.
El socialismo de Hitler pasa evidentemente por la desaparición del clasismo. No son los obreros contra los patronos, sino patronos y obreros contra la finanza apátrida internacional. Así pues hemos de ser conscientes de que, aunque resulta duro de aceptar, los patronos también forman parte del socialismo, del frente productivo que se opone al frente especulativo. Ello resulta especialmente difícil en una época como la actual en la que podemos ver que la mayoría de empresarios se apuntarían al tráfico de esclavos con la única condición de que fuera legal, por ello la lucha socialista debe también enfocar su propaganda a la conversión de los empresarios a los ideales socialistas y cristianos que defendía el nacionalsocialismo. En definitiva un empresario que sea un buen cristiano -y no me refiero a que vaya a misa cada domingo sino a que su sentido de la vida sea profundamente cristiano-, será también un buen socialista, pero la propaganda capitalista que ha hecho que los obreros tengan que leer la crónicas financieras de los periódicos para intentar no perder el poder adquisitivo de sus ahorros, ha convertido al empresario en un ser inanimado preocupado únicamente por fabricar beneficios a toda costa. Aunque el estado dictatorial capitalista llega a extremos inauditos en la limitación de las libertades individuales de los empresarios, éstos siguen dócilmente a sus amos aterrados no de una perspectiva de mendicidad como muchos obreros, sino simplemente de una "inspección de hacienda". Los dictadores capitalistas imponen a los empresarios una serie de controles que llegan a lo más absurdo. En primer lugar actúan como recaudadores de impuestos reteniendo cantidades en sus pagos a obreros o profesionales e ingresándolos en las cuentas del Estado, lo cual carece absolutamente de lógica; en segundo están obligados a presentan una relación anual de todos los clientes y proveedores cuya ventas o compras superen cierta cantidad, es decir, tienen que dar el fichero de sus clientes al Estado el cual "garantiza" el secreto y todas esas mandangas, pero suponemos que debe existir un "mercado", -secreto naturalmente como está garantizado-, que debe sacar rentabilidad a esa información. Además, por si fuera poco, toda ésa información ha de ser facilitada en forma informática para que el Estado pueda cruzar datos más fácilmente, y naturalmente esos medios cambian cada año y el teléfono de información de hacienda comunica siempre, pero se ha de entregar bien y a tiempo bajo riesgo de sanciones. El tercer lugar las empresas tienen que facilitar al Estado y demás organismos regionales o municipales entre 3 y 6 formularios estadísticos, con detalle de todos los datos que les faltan en los otros documentos que están obligados a presentar. Además de esto, claro, está el balance anual, las declaraciones de IVA, las complicadas cotizaciones a la seguridad social, los impuestos varios y diversos y una serie interminable de normativas que aparecen cada año y que son totalmente inoperantes, sobre sanidad, seguridad, embases recuperables... lo cual genera todo un sub-mundo de asesores, gestorías, abogados, consultores, etc. que no intentan cumplir las disposiciones, casi siempre sin lógica ni provecho, sino simplemente esquivarlas dentro de la "legalidad". Y naturalmente hay que añadir la dictadura bancaria donde los clientes tienen que adaptarse al funcionamiento de los bancos en vez de ser al revés, o las inspecciones de hacienda donde los errores se pagan y se pagan bien. En estos momentos debe haber unos cuantos miles de funcionarios estudiando la manera de complicar más las cosas y se llegará a tener que parodiar a Bernard Shaw cuando decía que hemos tardado veinte años que solucionar cosas que se habrían podido arreglar en cinco minutos y ahora tendremos que arreglar en cinco minutos lo acumulado durante veinte años.
Sin embargo, pese a ese pressing permanente de la dictadura capitalista sobre los empresarios, estos se limitan a trasladar las presiones a sus obreros. No se atreven a hacer frente a la voracidad del Estado, ni por medio de actitudes individuales ni por medio de actitudes políticas. El famoso "cierra de cajas" que llevó a numerosos empresarios catalanes a la cárcel a principios de siglo por negarse a pagar los impuestos, sería hoy inaudito. Por el otro lado los obreros están aterrados ante la perspectiva de perder sus trabajos, y callan, callan, aguantan y sufren, ante la indiferencia de sindicatos y partidos llamados socialistas y que se han vendido cuando no regalado al sistema. Si nosotros permanecemos indiferentes a este panorama desolador, y nos preocupamos únicamente de discutir sobre temas históricos, cuestiones biológicas y raciales o conspiraciones internacionales -que existen, dicho sea de paso-, perderemos de vista la realidad y la realidad no es otra que la evidencia de que el socialismo fue lo que dio el poder a Hitler, fue lo que le preocupó y a lo que dedicó toda su fuerza y su vida. También se dedicó evidentemente a la guerra que le fue impuesta, y el ejército tenía uniformes muy bonitos y unos tanques que en maqueta son muy "chulos", pero eso no es nacionalsocialismo. La ideología de Hitler es ante todo armonía social. Obreros y empresarios juntos contra la especulación y la finanza, obreros y empresarios juntos contra la dictadura capitalista y aunque ya sabemos que la mayoría de los empresarios son unos machos cabríos, hemos de intentar comprender que también ellos son víctimas y que hay que ganarlos para la causa del trabajo, no, evidentemente, pasando por el tubo, pero no olvidando que sin un frente productivo unido y sólido, todo va a quedar como está. Y en el frente productivo se han de integrar también los inmigrantes que se hallan tan o más explotados que los otros. La solución del problema social derivado de un porcentaje demasiado elevado de personas ajenas al propio país, es un problema de otra índole y secundario. El sistema vive y existe gracias exclusivamente a fomentar el enfrentamiento entre obreros y patronos, la única vez que un partido realmente socialista, logró unir a unos y otros contra el verdadero enemigo, el sistema capitalista se desmoronó como lo que es, un castillo de naipes que se mantiene porque nadie tiene el valor de soplar sobre él o mover un poco la mesa en la que se sustenta. Todos esos servidores de la dictadura capitalista, no son sino un atajo de burócratas incapaces de enfrentarse a nada personalmente pero capaces de organizar una guerra mundial -a la que irán los obreros a luchar, naturalmente-, si con ello pueden ganar cinco duros. Hoy por hoy nuestro socialismo, es el único socialismo y con este socialismo nada tiene que ver ni Lenin, ni Marx ni los equivalentes nacionales. No nos dejemos engañar. Esos señores son tan servidores de la dictadura capitalista como los grandes financieros pues, unos y otros, contribuyen a la división clasista que mantiene en el poder al sistema. Como decía en una ocasión J.B. nosotros no somos ni de derechas ni de izquierdas, sino de arriba, y de arriba tiene que llegar la solución. Al igual que los médicos recomienzan la ingestión de vitaminas para fortalecer el organismo y hacerlo más sólido y resistente a posibles enfermedades, yo recomendaría a mis lectores que se programasen unas dosis periódicas de socialismo, leyendo los textos relacionados más arriba, y así poco a poco se darían cuenta de que hay cosas más importantes que discutir hechos históricos del pasado. Si quieren mirar o investigar en el pasado, que vean en "El Triunfo de la Voluntad" a esas masas de soldados de la pala, nueva mística del trabajo convertida casi en orden de caballería, o en el video "Great Conductors of the Third Reich" (NE: está editado por Ed Walhalla) -que se puede adquirir en muchos grandes almacenes, aunque mejor encargarlo en la pequeña tienda de la esquina- los conciertos en las fábricas con los obreros atentos a la sublime música de Wagner u otros compositores, en un Estado que quería, por encima de todo, elevar el nivel intelectual y moral de los obreros, en vez de sumirlos en oscuras discotecas, ruidosas y malsanas. No sólo no luchar, sino permanecer indiferentes a la lucha socialista, ha de ser considerado una alta traición a los ideales nacionalsocialistas.
(*) Este libro de Feder es muy interesante, pero curiosamente también se tradujo, después de la guerra, el otro libro de Gottfried Feder, "Los Judíos" y no su obra, mucho más interesante e indiscutiblemente la principal del mencionado autor, "Der Deutsche Staat auf nationaler und sozialer Grundiage" (142 páginas) donde expone toda su teoría política o social.

LA CAZA DEL FASCISTA por JUAN ANTONIO LLOPART

¿Es un delito tener simpatía por el fascismo o por ciertos aspectos de él? ¿Es un estigma ser señalado como “extrema derecha”, “ultra”, o cualquier otro adjetivo que se utiliza de forma despectiva e insultante por parte de esa izquierda chekista y esa derecha nauseabunda? Indudablemente no. La libertad existe, aunque también existe su coartación, las piras purificadoras, las leyes que cercenan la libertad, las prisiones para los disidentes políticos y las…checas sociales.
Viven algunos en una paranoia constante en busca del “fascista”, sinónimo posmoderno de malo, violento, machista, irrespetuoso, insolidario, intolerante, en definitiva, equivalente a portador del mal. 
La veda lleva décadas abierta: Todos a la caza del “fascista”. Fascista fue el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Fascista fue Andreu Nin, cuyos restos aún no han sido encontrados oficialmente. Fascista fue Fraga. Zapatero es fascista. Los Mossos d’Esquadra son fascistas. Sabino Arana, es nazi. Fidel Castro llama fascista a Obama, y los anticastristas llaman fascista a Castro. Basta buscar en Google para volverse loco al comprobar que unos y otros, derechistas e izquierdistas, trotskistas y estalinistas… se acusan mutuamente de fascistas.
Todos los que no piensan como “dicen” que tenemos que pensar, o todos los que piensan como tienen que pensar, pero interesa mancharles su pulcra hoja de servicios al Sistema, son calificados de fascistas. Rizando el rizo del absurdo, y de lo grotesco, se afirma que Tintín es racista y fascista, Asterix y Obelix son fascistas y nazis… y los Pitufos nazis y racistas.
Dicen, los “cazafascistas” querer expulsar a todos “fascistas” de los barrios, de la Universidad, de los pueblos, de los puestos de trabajo…
Quieren negar la palabra, la libertad de expresión, los derechos constitucionales a los que señalan como fascistas… y en el peor de los casos animan a que sean agredidos. No hace falta hacer mucha memoria para recordar a las miles de mujeres francesas, belgas, italianas… que fueron vejadas, agredidas y violadas por el simple delito de haberse enamorado de un “fascista” durante la II Guerra Mundial, todo ello jaleado por milicianas comunistas.
Los jueces actúan de cara a la opinión pública. En efecto, los juicios por opinar “a lo fascista” o por editar libros “fascistas” están politizados, la sentencia está dictada antes del juicio: ¿Cómo van a legislar reconociendo a los “fascistas” derechos? ¿Van a exponerse a ser descalificados, insultados y cuestionados por juzgar a un “fascista” imparcialmente? ¿Qué es un fascista en comparación con su bienestar personal?
La periodistas escriben siempre contra los “fascistas”, si publican lo contrario tienen el despido asegurado… ¿Alguien conoce a un “fascista” bueno o algún amable retrato -por los medios de comunicación- de alguno de ellos? ¿Alguien ha visto algún reportaje, alguna serie de televisión, alguna película, o alguna historia literaria donde un “fascista” sea bueno en vez de tonto, sangriento y malévolo?
¿Alguien conoce a un “fascista” agredido? Parece que como los gatos alrededor de restaurantes chinos: no se ven ni se oyen. ¿Qué extraño verdad? O ¿no?
Hay infinidad de hechos (falsos, pero que servirían para un buen guión de lo absurdo) que llenarían páginas y páginas de cómics, u horas de monólogos humorísticos en los escenarios, sobre presuntos “fascistas” y hechos “fascistas” que nada tienen que ver con “fascistas” pero que tienen que presentarse como tales, para vender la imagen que interesa de los malos y perversos ovíparos de la serpiente del mal.
¿Por qué digo todo esto? ¿Pretendo justificarme del calificativo de fascista? ¿Voy a negarlo o a aceptarlo? La verdad es que no tengo que dar muchas explicaciones. Yo soy lo que dicen mis escritos, lo que dicen quienes de verdad me conocen, lo que afirman mis palabras y acciones, me da igual que coincidan con Mussolini o con el Che, con Kim il Sung o con el bueno de Rompetechos. No me interesan los adjetivos ni lo que opinen de mi, ciertos energúmenos profesionales de la cizaña, de la mentira y del cuento.

ACERCA DE LOS INTELECTUALES por JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA


Los solitarios sin amor y sin humildad
Hace veintitrés siglos, bajo los árboles de Academo, habló plácidamente de Filosofía cierto intelectual. Le llamaban Platón. No hubo menester para sus estudios de laboratorios complicados ni recargó sus libros con intrincadas subdivisiones y prolijas notas; antes le bastó el cobijo de unas copas sombrías y la fluidez de un lenguaje fresco como el agua para dejar encendida con claridad perenne la luz de las verdades esenciales.
Había para Platón una virtud de virtudes, que llamaba la justicia. Pero no era la justicia cualidad simple, sino armonioso resumen de otras tres cualidades: sabiduría, fortaleza y templanza. De ahí que ni la sola sabiduría, ni la sola fortaleza, ni la templanza sola, por excelentes que fueran, bastasen para alcanzar la cumbre perfecta, completa, de justicia.
De Platón aquí la historia del mundo guarda los nombres de muchos intelectuales. Por fortuna para nosotros los españoles del siglo XX, nunca hubo tantos ni tan ilustres como aquí ahora. Detrás de cada esquina, en cada redacción de periódico, en cada ajado y maloliente saloncillo del ateneo, damos con dos docenas de platones. Tampoco ha habido tiempos en que se alcance la omnisciencia tan fácilmente como en nuestros días. Antes era preciso quemarse las pestañas, sangrar por los codos sobre los duros ejercicios, encanecer en las universidades y no desmayar en la frecuencia de los textos. Hoy, todo estudiante que sepa rudimentos de alemán puede aspirar a catedrático, y sin más que un misterioso gesto taciturno, unas gafas de concha, cierto lenguaje ampuloso, con mucho ademán y mucho transido, y tal cual somera lectura de los ensayistas de moda, le es lícito a cualquier jovenzuelo alistarse en esta muchedumbre que se conoce con el vago apelativo de la Intelectualidad.
Pero nuestros intelectuales de ahora, enmendando la plana merecidamente a aquel pobre griego de Platón, ya no consideran que la virtud suprema se halle en un compuesto de sabiduría, fortaleza y templanza, sino que, prescindiendo de las otras dos, deifican sólo a la sabiduría, a la inteligencia. Olvidan que es muy poco ser inteligente cuando no se es, además, bueno y valeroso.
De ahí que el intelectual se convierta en monstruo; en hombre tan incompleto como pueda serlo un boxeador falto de las primeras letras. Este habrá sacrificado al desarrollo del músculo incluso el cultivo de la inteligencia; se habrá convertido en una máquina de golpear. Pero aquél no sólo habrá desdeñado la atención del cuerpo, sino que habrá llegado a extirpar todos los brotes del espíritu no escuetamente intelectuales; se habrá trocado en un artificio de discurrir. Tan lejos están el uno como el otro del armonioso equilibrio de virtudes.
Por ese camino han llegado los intelectuales, tras del encanijamiento físico y el desaseo, a la más desoladora aridez espiritual; se han vuelto fríos, inhospitalarios. Insociables también, porque los cenáculos en que de cuando en cuando se congregan no les sirven, como los suyos a los hombres normales, para el sereno comercio de la amistad, sino para verter los humores hostiles almacenados contra todo lo existente durante las horas de reclusión.
Los pobres intelectuales son solitarios sin cordialidad. Impenetrables a todos los afectos; no vibran como nosotros ante las mujeres, ante los niños, ante las alegrías y los dolores humanos. No participan en los movimientos elementales de los demás hombres. Se deshumanizan. Para un intelectual nada es respetable fuera de sus pensamientos. Sí, por ejemplo, un niño -compendio de lo bello- llora pared por medio de un intelectual, estorbándole en su trabajo, el intelectual, irritado, deseará la muerte del niño. ¡Como si un niño no importara mucho más que todos los ejercicios del entendimiento!
Y como estamos hechos para vivir socialmente, para aprender unos de otros e irnos puliendo con el roce, los intelectuales solitarios acaban por llenar la soledad de ellos mismos; se endiosan, se enamoran de sí propios y menosprecian a todo lo que esté fuera. Lo menosprecian con ira. En vez de disfrutar ese tranquilo goce de la verdad ganada, viven en continuo recelo, en continuo rencor, como si adivinasen que sus flamantes doctrinas se van a marchitar tan pronto como las recién desechadas.
La pacífica posesión de la verdad es premio reservado a los humildes. Casi todos los grandes hallazgos vinieron por sorpresa, cuando menos estaba la mente envanecida: por el soberbio barrunto de la cima próxima. Y estos intelectuales no saben ser humildes. Por eso han de pasar la tortura de ver deshojarse una tras otra todas sus conquistas, y la humillación de sentirse desdeñados por sus propios discípulos. Y por eso parece que toman anticipada venganza despreciando enconadamente a quienes les precedieron.
No hay nada tan efímero como las modas intelectuales. Ni tan contagioso como la pedantería con que se adoptan. Todos hemos sentido el influjo de ese mal, poco más o menos a la edad del pato (*). Pero así como hay quien no sale nunca de la edad del pato, hay quien se queda contaminado de pedantería hasta la muerte, Me acuerdo de mi sarampión: lo pasamos juntos casi todos los que estudiábamos Derecho en la Universidad de Madrid allá por el año 1920. Acabábamos de descubrir a Duguit, el desenfadado profesor de Burdeos, cuya sola cita, transcurridos apenas diez años, ya suena a vieja. Duguit, en unos libritos y unas conferencias que se leen en tres horas, hacía tabla rasa de todo lo edificado hasta entonces en las ciencias jurídicas. ¡Para qué queríamos nosotros más! Tres horas de lectura bastaban para estar al cabo de la calle y desdeñar con definitiva suficiencia incluso a los maestros. Sin más esfuerzo: como si las meditaciones- y los estudios que convencieron a Duguit hubieran sido minuciosamente contrastados por nosotros mismos. Así, cuando algún veterano profesional, con afectuoso interés por nuestros estudios, nos preguntaba si conocíamos tal o cual libro, nunca faltaba entre mis compañeros quien contestara dignamente: "No lo conozco". Pero no con rubor de su ignorancia, no, sino con altiva conmiseración hacia aquel pobre anticuado que aún tomaba en serio las obras anteriores a Duguit. La divina misericordia, infinita para los que no saben lo que hacen, nos habrá perdonado ya la necedad de entonces.
Pidámosle también que perdone a los que no se han curado de ella, a los solitarios sin amor y sin humildad. A las pobres almas sobre cuya aridez no ha pasado nunca, fecundante, la brisa de los jardines de Atenas.
JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA La Nación, 29 de julio de 1930.
* La adolescencia (N. del E.)

EL DERECHO Y LA JUSTICIA INTERNACIONAL por RAMÓN BAU

El punto 19 del programa Nacional-Socialista elaborado por Hitler, dice: "Reclamamos una sustitución del Derecho Romano que está al servicio de la ideología materialista, por un Derecho General Alemán". Puede parecer simple, pero dentro de su brevedad expresa todo aquello a que aspira el concepto jurídico Nacional-Socialista.
Porque el Nacionalsocialismo no se mantuvo dentro de las normas genéricas del derecho romano, como si lo hizo el fascismo de Mussolini pese a su originalidad.

El profesor Roger Bonnard, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Burdeos escribió sobre este tema de forma muy clara:

“El nacional-socialismo alemán no ha seguido el ejemplo del fascismo italiano. Parece, no obstante, que siendo ambos regímenes políticos, autoritarios, de estructura y de fines sensiblemente análogos, y habiéndose hallado a su advenimiento, frente a la presencia de igual teoría del derecho y del Estado, debían haber reaccionado de igual forma, toda vez que la doctrina italiana anterior al fascismo había adoptado totalmente las tesis del derecho y del Estado que reinaban entonces en la Alemania de Weimar y que han subsistido hasta el advenimiento del nacional-socialismo. La similitud de características debía haber provocado, por ambas partes, en principio, igual actitud. Pero no ha sido así. El nacional-socialismo se ha apartado del camino que el fascismo había seguido.

En Alemania se consideró inmediatamente que el régimen nacional-socialista no podía de ninguna manera acomodarse al pensamiento del Derecho y del Estado reinante en el momento de su advenimiento”.

Si bien es cierto que el Duce concentraba en sus manos los poderes legislativo y ejecutivo, se mantuvieron las formas del sistema clásico de derecho anterior, aunque ‘cedidas’ al Duce, como algo puntual y personal.

Así dice Bonnard: “De esta forma, subsiste (en el fascismo italiano) la separación de poderes: el Parlamento sigue siendo, en derecho puro, el titular del poder legislativo y, el Rey, el jefe del ejecutivo. Pero, en realidad, mediante la delegación que se le ha hecho del poder legislativo, el Duce ha substituido al Parlamento y, merced al refrendo ministerial, ha substituido al Rey”.

Existe pues en el fascismo una dicotomía entre lo ‘teórico y los real’.

El Nacional-socialismo no se avino a la separación entre realidad y teoría. Se efectuó una renovación completa de la teoría del Derecho y del Estado, con el deseo de establecer la realidad con teoría, y evitar las ficciones.
Para entender las diferencias fundamentales de orientación del derecho Nacionalsocialista vamos sólo a centrarnos en unos pocos temas básicos, de los cuales se desprenden luego todas sus consecuencias concretas.
DERECHO COMUNITARIO FRENTE AL INDIVIDUALISTA

“Todo el Derecho Romano está compenetrado por la idea del causante en Derecho…” “La idea de la Comunidad que falta en el Derecho Romano es la que impera en el Derecho Germano”. (Walther Darré).
Este es un tema esencial totalmente, que en realidad orienta todas las demás diferencias.
El Nacional-Socialismo no coloca los intereses privados de ‘derecho’ a la cabeza de su ordenación jurídica, sino los intereses de la Comunidad Popular.

Carl Schmitt, uno de los más famosos pensadores alemanes de su época, en 1938 definió la ‘Volksgemeinschaft’ como un elemento básico de toda la concepción Nacionalsocialista.

La Volksgemeinschaft alemana está constituida por el pueblo alemán racialmente compuesto, formado en "comunidad" y "dando" el derecho, en tanto que dicho derecho es el ordenamiento vital del pueblo en comunidad. Un punto de vista comunitario substituye en esta forma al punto de vista individualista.

Por tanto, en el sistema nacional-socialista el punto central es la Volksgemeinschaft; todo gravita a su alrededor, adhiriéndose a ella. En primer lugar, el derecho emana del pueblo, puesto que él es el ordenamiento vital de este último. No es pues ni siquiera el Estado sino la Comunidad Popular el sujeto de Derecho básico.

Las relaciones de derecho ya no se centran entre los individuos y el organismo legalista estatal, sino sobre todo se rigen por el interés de la comunidad.

Podemos leer en este sentido:

“En un régimen individualista, el individuo es el fin, en atención al cual interviene el Estado. Constituye el objeto del poder del Estado. Si, por ejemplo, el Estado reconoce determinados derechos públicos subjetivos y los protege jurisdiccionalmente, es para los individuos y en interés de los mismos. Cuando se dice que el pueblo es objeto del poder político, háblase del pueblo como suma de individuos y no como comunidad.

En el régimen comunitario, la Volksgemeinschaft como a tal, constituye esencialmente el objeto del poder político. También es en interés de la misma que interviene el poder político. Por ello no se conceden situaciones jurídicas, ni recursos jurisdiccionales a los individuos, más que en la medida en que ello es provechoso para la comunidad”.
En la doctrina nacional-socialista el derecho no representa, como en el liberalismo individualista, un sistema de normas que proviene del individuo, que juega en provecho del mismo y que, por ello, comprende un sistema de compromisos entre los intereses y grupos de intereses, o sea, en fin, un sistema pragmatista del ordenamiento social.

Los intereses individuales o los intereses de grupo (los económicos sobre todo), no son nada en el sistema de derecho comunitario, no hay ‘pactos’ con los individuos sobre sus deseos, solo cuenta el bien comunitario, que protege al individuo en tanto es miembro de esa Comunidad.
Dicha comunidad espiritual está animada y fortificada por un espíritu de camaradería, por ello es esencial en un sistema Nacionalsocialista el estilo de voluntariado y ayuda comunitaria, además del entorno jurídico y estatal. La Comunidad no deja solo al Estado o al derecho el control de los problemas, sino que los asume ella también como propios, actúa en Comunidad de ayuda.
Al pasar esta concepción al Derecho Internacional vemos reflejado el mismo problema, donde ‘individuos’ se convierten en ‘Estados’.

El Derecho Internacional actual es individualista (de Estados), o sea está basado en una concepción de los ‘intereses de los Estados, no de sus comunidades populares ni de una posible Comunidad Internacional. Dado que el NS entiende a la comunidad popular (los Pueblos) como un valor superior al individuo-Estado es lógico entender que, sobre bases distintas, los edificios sean distintos.
Por eso veremos luego en este mismo texto como el Derecho Internacional NS no debe basarse en componendas entre Estados, en el Poder militar de un Estado que impone sus condiciones, en pactos o tratados salidos del poder y de la relación entre Estados, sino del Bien general, de lo Justo, de lo Natural y moral en las relaciones.
DERECHO DE JUSTICIA FRENTE A DERECHO POSITIVISTA

La doctrina nacional-socialista concibe el Derecho como si fuera el ordenamiento vital del pueblo. El derecho es esencialmente el sistema de reglas según las cuales la vida del pueblo se constituye en Comunidad. No es pues un derecho centrado en la letra de la Ley sino en su Espíritu, o sea en su objetivo comunitario y ético.

La disociación entre DERECHO por un lado y MORAL y JUSTICIA por el otro es completa en el sistema actual y este es uno de los principales errores y problemas del derecho demo-liberal. Para el demo-liberalismo no hay Ética puesto que la ética demo-liberal se 'vota', no se 'tiene'.
Producto de esta concepción de los Valores como salidos del voto, del deseo sumado de individuos, es un Derecho sin unión íntima con el concepto de Justicia o Ética. El Derecho positivista liberal es como todo una componenda de pactos partidistas que cristalizan en una LETRA de la Ley como núcleo de Derecho, abandonando el Espíritu de la Ley que debe ser siempre la unión causal con la ética y la justicia.

Una de las consecuencias son los llamados ‘defectos de forma’ que en el derecho actual pueden invalidar un delito. En un Derecho finalista, un defecto de forma puede tener graves consecuencias penales para el que comete el error o defecto de forma, pero no anula el delito cometido.
Otro tema es la ‘no regulación exacta del delito’ en el redactado penal. Muchas veces un delito claro contra la Comunidad no puede ser condenado porque no está redactado el texto exacto que correspondería a ese delito, aunque queda clara su intención delictiva. El juez en un sistema NS debe valorar la intención y el grado de maldad y daño cometido, así como la conciencia que tenía el delincuente de estar cometiendo un delito, no solo su adecuación a un texto concreto.
Una muestra más de esta estupidez legalista demo-progresista es la manía de redactar textos que son falsos y que se ponen solo para dar ‘apariencia democrática’.

Vemos por ejemplo el Artículo 16 de la Constitución española "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley".

En el artículo 20 de la misma "Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra el escrito o cualquier otro medio de reproducción., b) El ejercicio de estos derechos no pueden restringirse mediante ningún tipo de censura previa".

El que se crea estos textos acabará en prisión si los pone a prueba. No son ciertos en absoluto. Luego se redactan leyes que condenan a prisión ciertas libertades de expresión, incluso cuando no afectan en nada al orden público.

Así mismo las democracias son muy dadas a la hipocresía textual de las leyes y Constituciones. Redactar sobre el Derecho a una vivienda digna o al Trabajo es algo normal en el sistema actual, y se hace en sociedades con un 40% de paro y con ingentes cantidades de personas en viviendas infectas o sin vivienda.

La democracia cree que un voto de mayoría es algo importante, como si fuera algo ‘ético’, como si importara algo a nivel moral lo que opinen las mayorías parlamentarias de los partidos.
En este sentido últimamente tratan de ‘crear ética’ a base de declaraciones de los Parlamentos. Pueden hacer leyes pero no Derecho en el sentido que entiende el Nacionalsocialismo, donde el Derecho es el bien de la Comunidad, no los votos de partidos comprados por el dinero.
DERECHO AJUSTADO A LA REALIDAD FRENTE A DERECHO DE PODER

El derecho interno (popular) es un derecho objetivo, puesto que constituye el ordenamiento vital del pueblo en Gemeinschaft, tal como necesariamente resulta del estado social y comunitario de dicho pueblo.

Por este motivo no puede existir un derecho internacional objetivo, ya que los distintos pueblos que proporcionarían la base del referido derecho, no son susceptibles de formar una Gemeinschaft, ni aun Gemeinschafts parciales.

La mayoría de juristas nacional-socialistas han admitido rápidamente el principio de la relatividad de los conceptos y de las construcciones jurídicas. O sea que para tener un Derecho común es preciso un objetivo y una base común de concepción.

El Derecho Internacional bajo la democracia progresista se ha convertido en un derecho de normas concretas pactadas a base de componendas estratégicas y políticas, dejando de lado totalmente su ajuste o no al Derecho Natural y a lo Justo.

La concepción de derecho internacional como un Código escrito de normas concretas pactadas ha olvidado totalmente el marco del Derecho Natural a cambio de centrarse en el pacto entre potencias.
Por otro lado no podríamos dar a ese Derecho Internacional Justo o Natural que deseamos una categoría de ‘Derecho’ como tal por falta de legislador, de juez y de sanción. Dado que las sanciones solo pueden darse desde el Poder, la realidad del Poder que las da, un Derecho internacional solo existe si está al servicio del Poder capaz de sancionar y no de la Justicia sin capacidad de aplicarlo.
Hoy hay solo ‘derecho internacional’ al servicio de los poderosos, esa es la realidad.

Ante esa realidad el Nacionalsocialismo asume como siempre una respuesta posible, no utópica, realista pero lo más ajustada posible a lo Justo.

La doctrina nacional-socialista ha mantenido la idea de Derecho Internacional como existente y válida, atribuyéndole un carácter distinto al del derecho interno. Considerándole desprovisto de todo elemento objetivo, queda así reducido exclusivamente al estado de derecho positivo convencional y, por otra parte, está dotado de una fuerza obligatoria muy limitada.

Para solucionar esta limitación es preciso que se pacte entre fuerzas equilibradas, de forma que no se imponga unas sobre otras, y que se pacte SOLO aquello en lo que haya pacto de que se aplique a TODOS, poderosos o no.

Lo que no sea así no puede pactarse, queda fuera del Derecho. No es válido un Derecho Internacional que solo afecta a los débiles y donde los Estados poderosos quedan exentos de su aplicación. En ese caso es mejor NO tener Derecho Internacional en estos temas, siendo pues actos ‘no de Derecho’ lo que se haga, no ser hipócritas y cubrir las agresiones o las actuaciones de los poderosos con la máscara de ‘Derecho’.

Asegurase que el Derecho Internacional no se pueda establecerse de manera puramente arbitraria, por efecto de la acción del más fuerte y en la medida de su fuerza, como justificación hipócrita de la política egoísta de las potencias.

No hay orden Internacional en sí mismo sino que el derecho Internacional es un reflejo de la concepción de Derecho de los Estados. O sea: El Derecho no es una componenda de pactos, sino una orientación general coherente. Si dos comunidades entienden radicalmente distinto su destino y Derecho es imposible tener un Derecho Internacional común. Puede haber componendas políticas, estrategias, pactos coyunturales, pero no un Derecho basado en la Justicia.

El NS no desea como base del derecho Internacional una componenda de pactos coyunturales sino un acuerdo básico en el concepto de Justicia y Derecho.

Por ello el NS rechaza la imagen de una ONU donde las 'invasiones' son justas o no según los intereses de las potencias y el veto de unos países. La invasión a Kuwait es un crimen pero la del Líbano, Iraq, Granada, Palestina, Tibet, ect no. El 'derecho' internacional actual es solo el reflejo de las estrategias coyunturales de los países dominantes, sin reflejo alguno en unas normas justas fijas e inalterables sea cual sea el transgresor.

O sea el NS considera inaceptable el 'terrorismo legal', eso es, tomar el Derecho Internacional como campo de batalla político. El Derecho debe ser una norma de justicia y estar basado en una buena fe y un deseo de convivencia, sin usar eso como arma política de combate.

Hoy en día la ONU o el llamado Tribunal Internacional no son más que armas políticas en manos del sionismo y el poder del dinero, con USA de marioneta, juez y aplicador de sentencias.
DEBERES Y DERECHOS HUMANOS
Para sustituir esa farsa y miseria del llamado Derecho Internacional, la progresía ha creado la idea de los ‘Derechos Humanos’.

Uno de los grandes mal entendidos provocados por la propaganda democrática y sionista es que el NS es una tiranía que no respeta los 'derechos humanos'.

Sobre eso de los llamados Derechos Humanos es muy jocoso analizar el grado de hipocresía con el que han sido proclamados. Ha habido tres grandes y oficiales proclamaciones de esos Derechos Humanos:

- 1787 con la Declaración de la Constitución de los Estados Unidos, donde por primera vez se instituyen oficialmente estos Derechos Humanos… justo al mismo tiempo que se legisla en los EEUU, en ese mismo momento y bajo esos mismos ‘derechos’, la esclavitud de los negros…
- 1789 en Francia con la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, adoptada por la Asamblea Nacional Constituyente reunida en Versalles el 26 de Agosto de 1789 y promulgada el 3 de noviembre del mismo año.
Muy hipócritas ellos, pues ese mismo gobierno y bajo esos mismos ‘derechos’ se proclama el Tribunal del Terror, se asesina a todo opositor, se efectúa el genocidio de cristianos en la Vendée y los Chuanes, y todo tipo de asesinatos masivo y brutalidades sin cuento.
- 1948: la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, que es la más vergonzosa de todas… firmada por Stalin, y por todos los países comunistas, justo cuando asesinaban a mansalva, y justo cuando los aliados democráticos habían firmado la limpieza étnica de alemanes de Pomerania y Silesia…

Todo lo posterior se basa en esa «Declaración Universal de Derechos Humanos», con sus treinta artículos, que recogen los considerandos de su preámbulo, y se nos dice: «que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana»; y en su artículo primero afirma: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros».

Y la firman países donde hay una auténtica barbarie, casi caníbales, o países como Arabia Saudita o Israel que contradicen diariamente esos llamados ‘derechos’, con palestinos, mujeres, cristianos… o USA que impone no poder juzgar a sus ciudadanos por los tribunales internacionales en sus invasiones y actuaciones de la CIA. Y no digamos la firma de los países comunistas que mantenían fronteras electrificadas y con ametralladoras para ‘seres humanos libres’.

UN ANALISIS DE LA TEORIA SIN MÁS:

Ahora bien, aparte de la evidente hipocresía e inutilidad de ese tipo de Declaraciones, si analizamos el tema en teoría pura vemos que en realidad NO estamos contra esos Derechos Humanos, es más, apoyamos la mayoría de ellos en su esencia.

El problema no es pues que el NS esté contra los derechos fundamentales del hombre, su dignidad igual y su libertad esencial, así como el deseo de fraternidad entre los hombres.

Eso son sentimientos que existían desde muchos siglos antes de que la masonería de la Revolución Francesa quisiera 'hacerlos suyos'. El cristianismo ya los promulgó, y en realidad el mismo pensamiento griego se basa en la Libertad y el deseo de dignidad frente a la tiranía de los Imperios 'bárbaros' orientales.

Nosotros apoyamos los derechos básicos del hombre, PERO con la necesidad de unos deberes del hombre, que deben ser reconocidos y que son indivisibles a los Derechos.

En nuestra concepción del mundo no hay deberes sin derechos ni derechos sin deberes.

O sea, la ONU, la democracia, la masonería definen y endiosan los 'derechos humanos', los concretan en artículos y textos infinitos, pero cuando se trata de los deberes humanos no solo no los concretan, no los definen ni siquiera hacen propaganda de ellos, ni los nombran, ni los difunden, ni nada. No hay deberes humanos para una democracia demagógica que no quiere recordar que hay deberes, y para un marxismo 'progresista' que quiere creer que todos somos 'buenos' y no necesitamos deberes, aunque sabe que es mentira.

El Nacional Socialismo simplemente reclama que los Derechos Humanos correspondan a un cumplimiento de Deberes Humanos. Esto es lo que nos diferencia del capitalismo democrático y progresista, o sea no ser hipócritas ni imbéciles.

Quien no cumple los deberes humanos no puede reclamar sus derechos, porque no es merecedor de ellos. Nosotros no creemos en esas declaraciones teóricas, constitucionales, que luego no tienen valor real ninguno. Eso nos parece una burla y un ejemplo de la hipocresía y la mentira demo-progresista. Es mentira, puro humo, prensa, propaganda, basura…

Los Derechos humanos son basura porque no exigen cumplir los Deberes.

Si una persona mata y viola niñas no tiene los mismos derechos que quien cumple con su deber comunitario sano y sacrificado. No puede tenerlos, y si se los das es una injusticia y una miseria en aras de la utopía y la brutalidad igualitaria de la democracia.

Así pues se precisa una Declaración de los Deberes y Derechos Humanos, que liguen esos derechos a unos deberes.

Básicamente los principios elementales de los Deberes humanos son:

- Respetar los Derechos de los demás, sino se pierden Derechos propios.
- El bien común está antes del interés privado. Quien atenta contra el bien común pierde algunos derechos.
- Los Derechos no pueden servir para fines no deseables. O sea la letra de la ley no es justificación para usarla mediante trucos, interpretaciones o deformaciones contra los fines reales del bien común.
- Hay deber de ayuda, de honradez, de sinceridad, de respetar los Valores básicos naturales.
Aplicando estos principios los Derechos Humanos serían deseables y posibles, y se eliminaría ese juego de miserias legales, ese entramado de basura leguleya que apoya solo la usura y la trampa.
Si reclamásemos los deberes el capitalismo sería barrido, su esencia es usar los Derechos para su beneficio, aprovechándose de que ellos no cumplen más que con su egoismo mientras la gente buena y leal cumple con su conciencia.

La Ley es ahora un basurero de tramposos y mentirosos, que no son castigados porque tienen Derechos infinitos sin cumplir Deber alguno.

El Nacional Socialismo es un régimen de libertad para los que cumplen los deberes con la comunidad. No queremos fronteras electrificadas ni tiranías, queremos solo que la gente cumpla sus deberes para disfrutar de sus derechos en la Comunidad. Luego podrán protestar, criticar y denunciar lo que se quiera. Pero no damos opción a los que roban, los usureros y traficantes de droga, los banqueros tramposos y los corruptos, los que manejan la finanza para presionar y comprar la opinión pública, para esos no hay derechos ‘humanos’ sino castigo.

EL TRUCO DEL ANTISEMITISMO por PEDRO VARELA GEISS




No es sólo una cuestión de religión, pero si es admisible el anti-islamismo o el anti-catolicismo militante, ¿por qué no podría serlo el anti-judaísmo o incluso el anti-semitismo? Sobre todo cuando este insulto arrojadizo no significa, en realidad, nada. Amigos árabes, marroquíes o palestinos son, igualmente, semitas. Pero parece que el insulto debe referirse exclusivamente a aquellos que ni siquiera lo son. Los auténticos aborígenes de Palestina serían, por derecho natural, los palestinos, por otra parte muy cercanos a su ADN a los sefardíes, para disgusto de estos últimos. Si estudiamos la historia de Oriente Medio antes de Cristo, sus pobladores fueron muy diversos.

Pero ese argumento de bloqueo, el antisemitismo, es utilizado por los medios de comunicación en sus manos para neutralizar a quienes denuncian  las fechorías de un grupo de radicales sionistas que se arrogan la representación de todos los judíos, muchos de los cuales ni siquiera les aceptan como tales.

Israel Shamir ha dicho, con razón, que un antisemita no es alguien a quien no le gustan los semitas, sino alguien que no gusta a los judíos.

Por eso me niego en rotundo a aceptar el chantaje idiomático de su lenguaje político y caer en las trampas de su campo. No soy antisemita como no lo es el Dr. Duke por denunciar a los extremistas judíos, pero ¿por qué muchos de ellos son furibundamente anticristianos sin ser puestos por ellos ante el Sanedrín? Y si alguien quisiera serlo, están en su derecho.

Los mismos que siempre enarbolan la palabra-bloqueo "antisemitismo", se desgañitan afirmando que sólo eso supone un ataque contra la Humanidad. Con razón afirmaba Proudhon que "cada vez que escucho la palabra 'humanidad' sé que quieren engañarnos".
 
Francis Parker Jockey

Israel Adán Shamir - La tiranía del liberalismo





El liberalismo moderno es el paradigma ideológico dominante en USA, y desempeña, asimismo, un papel determinante en Europa, en la Rusia postsoviética y en otras partes. Es la línea ideológica pregonada por el conglomerado mundial de los medios masivos de comunicación, cuyos elementos se declaran independientes pero sin dejar de transmitir un mensaje idéntico, todo lo cuál constituye aquello que James Petras ha llamado La Tiranía del liberalismo. [1] Hablar de una “tiranía liberal” puede parecer paradójico e incluso contradictorio, en la medida en que el liberalismo gusta de representarse a sí mismo como el terreno neutral de la libertad, y no como una ideología, y se declara árbitro en el campo del pluralismo religioso y la libertad, más que ideología anti religiosa. El liberalismo es la ideología que niega ser ideología; pregúntale a un liberal, y te dirá que él está en contra de la dominación de cualquier ideología y cualquier religión.
 
En nuestra tentativa para perforar esta fachada protectora, aplicaremos algunas ideas del pensador alemán Carl Schmitt, quien aprendió sobre el liberalismo al sufrirlo en carne propia. Después de la rendición y conquista de Alemania en 1945, Carl Schmitt vivió por un tiempo tanto en las zonas de ocupación soviética como en la USamericana, que luego se convertirían en República Democrática de Alemania y la República federal de Alemania. Sobre la base de su experiencia comparativa en las dos ocupaciones , Carl Schmitt advirtió que el liberalismo al estilo USA es una ideología combativa bastante menos propensa a contemporizar que el comunismo soviético. Los usamericanos exigieron que Schmitt diera pruebas fehacientes de su fe en la democracia liberal, mientras que los rusos jamás le pidieron que jurara nada acerca del Manifiesto comunista. Su experiencia personal llevó a Schmitt a concluir que el moderno liberalismo americano no es un paradigma de vivir y dejar vivir”, sino una ideología agresiva, y una ideología incluso más peligrosa que el comunismo que él rechazaba con fervor. Schmitt vio el equilibrio tradicional del poder amenazado por el nuevo imperium global triunfante, por aire y por mar, y basado en una ideología agresiva. Por este motivo él se alegró de la guerra fría, porque pensaba que la Unión soviética era la única fuerza capaz de contener la tendencia ideológica americana.
En estos últimos años, con la invasión anglosajona de Afganistán e Irak, muchos más han venido a compartir la conclusión de Schmitt de que el liberalismo es una ideología global agresiva que pretende imponer por las armas ciertos principios a escala mundial. Estos principios se pueden describir en términos positivos o negativos: el comensal y el ostión en su lecho helado comentarían de manera divergente la llegada de la botella de Chablis y el limón. Comer o ser comido: he ahí lo que cambia la perspectiva. Echemos una ojeada al menú según estas dos perspectivas.
- Derechos humanos / negación de los derechos colectivos
- Derechos de las minorías / negación de los derechos de las mayorías
- Propiedad no gubernamental de los medios / derecho exclusivo del capital a formatear la opinión pública
- Derechos de las mujeres / disolución de la familia
- Uniones homosexuales / negación de la santidad del matrimonio
-Antirracismo / negación de la “necesidad de raíces” según los términos de Simone Weil
- Cada cual por su cuenta, en materia económica / abandono de la ayuda mutua social (en términos teológicos agape y caridad)
- Separación de la Iglesia y el Estado / libertad para la propaganda anticristiana y expulsión de la misión cristiana fuera de la esfera pública.
- Elecciones abiertas para el gobierno (“democracia”) limitadas por la conformidad de los votantes con el paradigma liberal / o rechazo de la auténtica autodeterminación.
Carl Schmitt postuló un aserto importante, según el cual cada ideología es una doctrina cripto-religiosa, o, en sus propias palabras, “todos los conceptos más decisivos de la doctrina moderna son conceptos teológicos secularizados”. Pasemos a comparar comunismo y liberalismo a la luz de este axioma.
Aunque se originó en Occidente, el comunismo primero dio frutos en la sociedad moldeada por la iglesia ortodoxa rusa, y tenía muchos rasgos que se podían esperar dentro del marco de una ortodoxia secularizada [2]. Esto lo sintieron los poetas, así Alexander Blok que cantó a Cristo rodeado por sus doce guardias rojos, llevando adelante “la bandera color de sangre, invulnerable a las balas, volando por encima del viento helado, en una blanca corona de rosas” [3]. En los últimos días de la Unión soviética, los rusos proclamaron el principio cristiano: “el hombre es el amigo del hombre, un camarada y un hermano para el hombre”[4]. Los comunistas rusos despreciaron las comodidades materiales como sus antecesores ortodoxos, poniendo su sobornost (catolicidad, o estar juntos en la iglesia) y solidaridad por encima de cualquier otra virtud. [5]
Solidaridad y catolicidad son rasgos que comparten esas ideologías, que repugnan al liberalismo. La semana pasada Yehuda Bauer, director del memorial Yad Vashem, máximo sacerdote del “culto holocáustico”, dijo en una conferencia organizada para contrarrestar la conferencia de Teherán :

“Hay grandes diferencias entre el nacional socialismo, el comunismo soviético y el Islam radical, pero también hay algunos paralelos importantes. Los tres son o han sido movimientos religiosos o casi religiosos. La fe incondicional, casi religiosa, en la ideología nazi era central para la existencia y las opciones políticas del régimen, y fue la ideología nazi el factor central que produjo el holocausto; el marxismo leninismo fue el dogma cuasi religioso por el cual todos tenían que jurar, en el imperio estalinista. Lo mismo vale para el Islam radical” [6]

Esto es verdad, sin duda, o, para decirlo a la luz de las palabras de Carl Schmitt, es más bien obvio, pues si esto es ideología, tiene alcance teológico. Observemos que Bauer no mencionó una ideología importante, contemporánea de las otras tres, y en guerra con ellas. Últimamente, unos cincuenta años atrás, marxistas leninistas, nacional socialistas y liberales aclararon sus divergencias en los campos de batalla de Europa. ¿Por qué será que el liberal Bauer no menciona el liberalismo?
Además de demostrar cobardía, la omisión significativa de Bauer conlleva un mensaje teológico importante: el de la reivindicación de trascendencia por parte del liberalismo. Un liberal coloca al liberalismo por encima de las religiones “corrientes” y las ideologías; incluso en un plano más elevado que cualquier construcción religiosa o ideológica. Los adeptos de cualquier ideología que no sea el liberalismo son “totalitarios” o “fanáticos”, a los ojos del liberal. Esta actitud arrogante de los únicos dueños de la verdad nos recuerda la narración judaica del antiguo Testamento, donde se exalta a los devotos del dios Único, situados en un nivel más alto que los “paganos”. Teóricamente, esta actitud de superioridad la heredaron las tres grandes religiones de nuestra oikouménè, tanto la cristiandad de Occidente y Oriente, como el Islam; pero no fue igual de internalizada por todos. Un cristiano ortodoxo no se consideraba a sí mismo por encima de los musulmanes y los católicos. Mientras tanto, el judaísmo moderno (que diverge en gran medida del judaísmo bíblico en otros aspectos) sigue manteniendo esta pretensión insoportable a la superioridad.
La reticencia de Bauer para nombrar el componente religioso del liberalismo resulta una señal útil de algo que él preferiría tapar. Pero aquí encaja el siguiente indicio: a medida que Bauer sigue buscando paralelismos en los tres movimientos señalados, encuentra éste:
“Los tres apuntan a los judíos como su enemigo principal, o inmediato: los nazis los masacraron, los soviéticos planearon en 1932 deportar a todos los judíos soviéticos a Liberia, con la intención obvia de que la mayoría pereciera allá. El mensaje genocida del Islam radical con respecto a los judíos está sonando muy alto y muy claro.”
Si Bauer cree que su afirmación acerca de los nazis es también aplicable a los soviéticos y los musulmanes, debería haber estado encabezando la conferencia de Teherán como “negacionista” en jefe. Y si él mismo no cree en lo que afirma, es un mentiroso y un difamador. El cuento de los “soviéticos planeando deportar a los judíos” es un invento israelí tan falso como un billete de tres dólares, y ya ha sido denunciado como tal. [7]. Si Stalin y Hitler hubiesen leído la conferencia de Bauer en 1940, tal vez no hubieran ido a la guerra. Pero lo importante para nosotros es que Bauer está condenando cualquier movimiento moderno basado en la solidaridad, la catolicidad y la comunidad en tanto “anti judío”, mientras que el liberalismo le sabe tan judío como el pescado gefilte.
 
¿Qué es, pues, el liberalismo? Algunos estudiosos, siguiendo a Max Weber, analizan el liberalismo como un protestantismo secularizado. Otros prestan atención a su tendencia antirreligiosa y hostil a la Iglesia, y ven el liberalismo como un satanismo secularizado. El difunto Alexander Panarin lo consideraba una forma de idolatría basada en el “mito pagano a base de bienes descontextualizados, junto con sus des-socializados consumidores”.
Armados con las tesis de Schmitt y el testimonio de Bauer, concluiremos que la doctrina de “la democracia liberal y los derechos humanos”, aquella que los marines anglo-usamericanos llevan más allá del Tigris y el Eufrates es una forma de judaísmo secularizado.
Si tomamos en cuenta la predominancia de los judíos en los medios masivos y especialmente entre los amos que poseen esos medios, resulta simplemente natural que la ideología promovida por ellos sea tan querida por un corazón judío. Sus adeptos se mantienen fieles a actitudes judías clásicas; y el “carácter único” de Israel es un capítulo de esta escuela “no religiosa”, bien sea en forma de Holocausto “único” o vínculo “único” con Palestina, o de amor “único” a la libertad y la diversidad.
Por cierto, mientras las mezquitas arden en Holanda y las iglesias se derrumban en Israel, ello no despierta ninguna emoción comparable a las que los judíos echan a andar cuando aparece un graffiti en la pared de una sinagoga. Los Estados Unidos clasifican a sus aliados según su actitud con los judíos. El Templo del Holocausto [llamado “Museo”] está edificado junto a la Casa Blanca. El apoyo al Estado judío es obligatorio, sine qua non, para un político Usamericano.
Bauer describe el horror de una posible victoria nazi con estas palabras: “No habría judíos, porque todos habrían sido aniquilados. Con esto terminaría la historia como tal”. En otras palabras, la historia, en la óptica de Bauer, es cosa de judíos. Sin judíos no hay historia. El resto de la humanidad es pura manada amorfa, sin memoria ni futuro.
El judaísmo secularizado no está en conflicto con el judaísmo, que es la única religión protegida en el marco del discurso liberal dominante. Cuando algunos rusos intentaron aplicar la ley “contra la incitación al odio” a habituales diatribas judaicas anticristianas, fueron condenados no solamente por las instancias judías, sino por la Casa blanca y la comunidad europea por igual. Esta semana, un rabino Lubavich pidió que se sacaran los árboles de Navidad del aeropuerto de Sattle mientras no se instalara una menora gigante al lado. El aeropuerto quitó los arbolitos, pidiendo disculpas por haber ignorado la conclusión de “peritos en antropología cultural”. Las escuelas de la ciudad de Nueva York no autorizarán la mención de Navidad, pero celebran Hanukkah, el Ramadán y la tontería de Kwanza porque todas estas fiestas son multiculturales mientras que Navidad no lo es, en su opinión. (Vdare.com es una buena referencia para la guerra contra la navidad, que desmienten a gritos los medios.) Cualquier referencia a Cristo es rechazada por la red que defiende los derechos humanos, ADL, ACLU y otras fuerzas de apoyo a lo políticamente correcto, que nunca se oponen a los símbolos religiosos judíos.
Cuando la ortodoxia secularizada, es decir el comunismo ruso, conquistó tierras, los rusos compartieron su fe y sus recursos con los conquistados. De hecho, la Rusia soviética abasteció generosamente a sus “satélites”, gastó fortunas para sostener a Cuba, a Alemania Oriental, Hungría, Polonia y los Estados bálticos . Después de 1991, los Estados ex soviéticos siguieron dueños de grandes complejos industriales y energéticos, de los cuales carecían totalmente antes de su integración al commonwealth soviético. Una de las consignas de propaganda de mayor éxito por el lado de los destructores liberales era: “basta ya de dar de comer a los extranjeros”.
El judaísmo secularizado conquista tierras para robarlas y destruirlas. Durante cuarenta años de gobierno judío en Palestina, las autoridades no edificaron ni una construcción, pero sí derrumbaron miles de viviendas. Aun cuando está bien secularizado, el Estado judío encarna el miedo paranoico judío y la execración del extraño, mientras que la política cabalística inspirada de la Cábala del Pentágono es otra manifestación de este mismo miedo y aborrecimiento a escala global. El Jihad judaico laico en Irak convirtió a la fértil Mesopotamia en un yermo. Los países que han sido totalmente subyugados por los liberales, Haití o Malawi , son los más pobres de todos.
¡Basta ya con las necedades! tal vez estés pensando. ¡Basura! El judaísmo es una de las grandes religiones monoteístas; los judaístas creen en el mismo dios que los cristianos y los musulmanes. Ellos son nuestros camaradas en la lucha común contra la subversión carente de espiritualidad. El judaísmo no tiene nada en común con el culto anti espiritual, materialista y anti religioso de la globalización, el neoliberalismo, la alienación, el renegar de nuestras raíces, la destrucción de la familia y la naturaleza. Todo lo contrario, el judaísmo postula que el espíritu es lo primero, que la familia es santa, que se debe preservar la naturaleza: las comunidades judías son famosas por la práctica de la solidaridad y la ayuda mutua, su sentido de la tradición y la comunidad de la gente unida en Dios.
Esta objeción tiene peso, y, en apariencia, echa por tierra nuestra identificación del liberalismo como judaísmo secularizado. Pero esto no va más allá de la apariencia, pues se trata de una objeción basada en premisas defectuosas. El judaísmo (como el dios romano Janus) tiene dos caras; una cara para los judíos, la otra para los goyim. Y ésta es la diferencia entre judaísmo por una parte, y cristianismo, Islam o budismo, por otra parte. Estas grandes creencias no le piden nada a los no adeptos, salvo que se sumen a su unidad. Lo único que la iglesia le pide a un no cristiano es que se vuelva cristiano. Pero el judaísmo no quiere transformar a un goy en judío; eso es algo casi imposible, casi prohibido, sin lugar a dudas desaprobado. Y el judaísmo tiene exigencias precisas para los no judíos que tienen la desgracia de caer bajo su autoridad. No deberían imitar a los judíos, y por eso mismo al goy se le prohíbe que tenga religión, él no deberá celebrar sus propias fiestas religiosas, ni tampoco ayudar a sus hermanos, debería ser un mero animal económico. El judaísmo secularizado tiende a ser un judaísmo para goyim, mientras el judaísmo para judíos sí que tiene su propio núcleo sagrado.
Más que nada, todas las ideas liberales que venimos describiendo caben dentro del judaísmo para goyim.
El rechazo a los derechos del grupo:
En el judaísmo, los goyim no tienen derechos como grupo. Los judíos están autorizados a participar en la sociedad como grupo, mientras que los no judíos deberían moverse como individuos, como si dijéramos: “ustedes tienen derechos individuales, nosotros tenemos derechos comunitarios”. La propiedad comunal de los goyim es considerada como vacante, abandonada. En el Estado judío, los judíos se apoderan libremente de las tierras que pertenecen a los palestinos en tanto comunidad; sólo cabe la discusión en lo que se refiere a la confiscación de tierras palestinas de propiedad privada. En el judaísmo liberal secularizado, la solidaridad entre trabajadores debería ser desmantelada, los sindicatos quebrados, mientras que la solidaridad entre ricos sí está permitida. La privatización es una negación de los derechos colectivos: si un haber no le pertenece a una persona privada y adinerada, se le puede echar mano.
 
Los derechos de las minorías y la negación de los derechos de las mayorías:
En el judaísmo, una mayoría no judía no tiene derechos; en todo caso, no tiene derechos sobre los judíos, y esto el liberalismo lo hereda plenamente. En la Rusia de 1991-93, la victoria del liberalismo sobre el comunismo se logró a travésde la des legitimización de la mayoría: al pueblo ruso se le calificaba de “mayoría agresiva y obediente”, por oposición a la minoría ilustrada de los oligarcas judíos. Un discurso ilustrado en Occidente suele contener alguna referencia oculta a John Stuart Mill, a Madison, a Alexis de Tocqueville y al miedo a la tiranía de la mayoría.
La propiedad privada de los medios (por oposición a la propiedad estatal, pública), o derecho exclusivo de la gente rica a formar la opinión pública:
Un diario de propiedad pública suele verse contrapuesto a un “medio libre”, como si un diario que le pertenece a un judío rico fuera más libre que otro, perteneciente al Estado, a una Iglesia o a un sindicato.
Los derechos de las mujeres y los derechos de los homosexuales:
El judaísmo no reconoce la familia goy. Esto lo hereda plenamente el liberalismo: los liberales no creen en la familia del hombre desfavorecido, y quieren desmantelarla.
El antirracismo:
Para un judío es un instrumento en su lucha natural contra la población autóctona. Según el paradigma liberal, el antirracismo permite la importación de fuerza de trabajo más barata, con vistas a socavar los sindicatos y a operar a escala mundial, dentro del marco de una carrera por los salarios más rebajados.
El judaísmo considera el bienestar social como un rasgo único de la comunidad judía:
Pero los goyim no están autorizados a tener prerrogativas tales como agape para la ayuda mutua y la protección. Los liberales deshacen activamente la protección social, mientras no sirvan para financiar sus compañías y multinacionales, o como política gubernamental para fortalecer a los inmigrantes y las crecidas demográficas, que sirve como medida adecuada para socavar comunidades nacionales, y para racializar la política.
La libertad para la propaganda anticristiana:
El liberalismo no lucha contra el judaísmo, pero sí pelea encarnizadamente contra el cristianismo. En la América liberal, los jueces condenan a la Iglesia católica por lo que enseña, eliminan los árboles de navidad y promueven una nueva Biblia expurgada.
Democracia:
En el paradigma liberal, si no estás de acuerdo con las ideas liberales, tu voz no vale; se activa un mecanismo de defensa contra la supuesta tiranía de la mayoría. Si estás de acuerdo, no importa por quién vayas a votar, pues el resultado será el mismo. Ellos llamaron “democracia” a Israel, a pesar de que la mayoría de los goyim allí no tienen derecho a votar, y los que pueden hacerlo son alejados del poder mediante la invocación de una supuesta “mayoría judía”. Las victorias democráticas de Hamás en Palestina, y de Lukashenko en Bielorrusia fueron consideradas ilegales; en Serbia, repitieron las elecciones hasta conseguir el resultado al que aspiraban.
Así llegamos a la conclusión de que el liberalismo americano moderno es un judaísmo secularizado para gentiles, y no es ninguna liberación de la presión religiosa, como pretende.
¿Por qué será que USA y Gran Bretaña sucumbieron a tan extraña ideología? Una respuesta probable a esto puede hallarse en la historia británica. Según los estudios recientes del Dr. Mark Thomas, de la UCLA, se puede afirmar que en los siglos V a VII, las tribus sajonas precristianas conquistaron Britania y establecieron una sociedad de apartheid con unos 10 000 invasores en medio de dos millones de indígenas. ¡Y desplazaron a los autóctonos!
“Una elite anglosajona, pequeña al principio, e invasora, pudo implantarse rápidamente, al tener más hijos que llegaron a la edad adulta, gracias a su poder militar y a las ventajas económicas relacionadas. También impidieron que los genes de los bretones autóctonos se mezclaran a la población anglosajona mediante la restricción de los matrimonios mixtos, según un sistema de apartheid que dejó al país germanizado, tanto cultural como genéticamente. Como resultado, Gran Bretaña tiene una población de origen ampliamente germánico en lo genético, que habla un idioma principalemente germánico”, escribe Mark Thomas. [8]
 
Así, una parte de la población británica tiene la memoria genética injertada de una estrategia evolucionista exitosa conectada con el apartheid y la aplicación de principios “judaicos”. Los judíos no tienen el copyright de la maldad; y los bizarros ingleses que se identifican con el mito de las Tribus perdidas tienen más relación con los sajones que con los israelíes. Mientras Gran Bretaña se mantuvo católica y cristiana, esta tendencia fue mantenida a raya, pero después vino la Reforma, con su importación masiva de ideas judaicas del Antiguo Testamento, seguida por la importación de su lectura talmúdica a partir de Holanda, durante la revolución de los Orange. Se aflojó la mordaza religiosa católico, las alambradas devoraron a la Inglaterra tradicional. En esta gran oleada de privatización, los dueños de la tierra dividieron, privatizaron y echaron fuera de las alambradas a las capas autóctonas desfavorecidas, de los “goyim” del Nuevo Orden.
Aplicaron su estrategia en Irlanda y País de Galles, y después en América del Norte y en Australia, causando la extinción de millones de nativos. Muchos ingleses, americanos y australianos conservan la memoria de la exitosa estrategia; esto los lleva a recomendar las políticas filojudaicas y medidas que son casi judaicas.
Por cierto, la colonización y la formación de una casta dirigente militar no sucedieron solamente en Gran Bretana. Está la conquista aria, en la tradición hindú, o el reinado de los francos en Francia. Los franceses resolvieron el problema con la navaja nacional del Dr. Guillotin, durante el Terror de 1793, donde la idea de una aristocracia de sangre azul fue ampliamente denunciada por los revolucionarios de clase media. Hoy en día todavía, los nobles polacos pretenden ser descendientes de los Sarmats no eslavos, a diferencia de los polacos comunes, que sí son eslavos. Esta reivindicación “Sarmat” de la nobleza polaca (que conlleva el desprecio por los polacos del montón, como si fueran extranjeros) fue una razón importante para que Polonia tolerase y alimentase a la mayor comunidad judía que jamás existió sobre la tierra.
Dondequiera que prevalece, la doctrina liberal del judaísmo secularizado crea enormes abismos entre castas superiores y castas más bajas. Así en USA, 60 millones de americanos vive con siete dólares por día o menos, mientras que unos pocos tienen miles de millones que no tienen en qué gastar. [9] Esto representa una estrategia evolutiva muy exitosa para la minoría que dirige. Es tan exitosa, incluso, que la mayoría bajo su gobierno tal vez tenga que aplicar drásticas medidas para moderar su éxito.
Pero no se debe desear su completa extinción: el liberalismo puede ser útil en cualquier sociedad solidaria, una vez que se reduzca su escala, se le cure de sus pretensiones exclusivistas, y se le ofrezca el pequeño nicho que le corresponde; actuará a la manera de un sistema de ventilación en una habitación calurosa. Pero no deberíamos permitir que nos congele…
Translation: Maria Poumier