lunes, 7 de enero de 2019

¿CONCIERTO O ACTO POLÍTICO?

Los días 6 y 7 de Junio de 2019, en Bilbao, se anuncia un 'concierto wagneriano' en el Palacio Euskalduna. El contenido del 'concierto es el siguiente:
R. Wagner: Preludio y muerte de amor de Tristán e Isolda.
B. A. Zimmermann: Märchen-suite.
R. Wagner: El ocaso de los dioses, selección.

Para un observador poco versado en las tácticas del Sistema, es un buen concierto de base wagneriana, donde hay una obra no wagneriana, simplemente.
Pero para los que ya estamos acostumbrados y conscientes en las técnicas que usan los dirigentes políticos de la in-cultura actual, la inclusión, a mitad del concierto, de una obra extraña nos recuerda otros muchos casos similares que hemos visto y vivido.
Personalmente en un concierto al que asistí de Bach, en medio, precisamente en medio, daban un horror de un compositor 'actual' cuyo nombre no solo he olvidado sino que jamás ha vuelto a salir en ningún sitio.
Como la idea de ir al concierto wagneriano nos atraía, pero no nos gusta que nos usen para las politiquerías del sistema, me tomé la molestia de averiguar quién era ese Zimmerman que nos habían metido con calzador en medio de la esencia del concierto.
Bernd Alois Zimmermann, alemán, (1914-1970) es por supuesto lo que me temía, un 'hacedor' de obras de estilo atonal y dodecafónico, que en sus mejores momentos usa un complejo método de combinación de material procedentes de diferentes períodos estilísticos con su «propia» música, de forma que hizo uso de la técnica del 'collage', o sea que cuando no es atonal o dodecafónico usa temas musicales clásicos y los mezcla con sus 'obras' propias.
Lo mejor de su trayectoria es que se suicidó en 1970, evitándonos así más obras de ese calibre.
Hay la total seguridad de que poner a Zimmerman en medio de un concierto de Wagner NO es una casualidad, es un acto premeditado de los lacayos del Sistema, no lo han puesto al final para evitar que podamos salir cuando empiece, sino en medio, como hacen siempre con estas extravagancias impuestas. Sus dos objetivos principales para ello son:
  1. Hacer que se tenga que escuchar a Zimmerman por los que jamás irían a oírlo, es imponerlo, convertir ese concierto en un acto político-cultural del sistema para imponer a su programa de destrucción de la música occidental.

      2.Hacer que esas gentes como Zimmerman se tengan como a la altura, o al menos como si pudieran acompañar a Wagner. Insultan a Wagner al ponerlo al lado de ellos, y a la vez tratan de ensalzar a los que jamás saldrán de su ínfima calidad. Los Zimmerman y demás de su tipo son los que publican una vez sus obras por enchufes políticos, y luego no se sabrá de ellos más a nivel popular. Una sola obra como 'El Concierto de Aranjuez' del Maestro Rodrigo edita más CD's, audiciones, conciertos, etc. que todas las obras juntas de todos los 'Zimmerman's' atonales y dodecafónicos del mundo, pese al apoyo oficial.

    Por supuesto esta inclusión además estropea toda la espiritualidad y compenetración con la obra Wagneriana que se pudiera tener en el concierto al meter en medio esas extravagancias y sentirse dentro de un acto premeditadamente politizado del sistema.
    Solo tendría sentido ir con pitos para protestar su obra, pero hay dos motivos para no hacerlo: uno es darle publicidad, el escándalo sale en la prensa y hace recordar el nombre de ese 'ignorado'. Y además refuerza el hecho de convertir un 'concierto' en lo que es realmente, un acto político del Sistema.
    Por otro lado la gente actualmente se ha acostumbrado a aplaudirlo todo, si saliera un energúmeno con un martillo y aporreara un piano, la gente lo aplaudiría también. Y se ha hecho.
    Debemos estar avisados sobre estas tácticas, no es la primera vez en absoluto, de imponer a los impresentables mediante mezclarlos con conciertos de los grandes genios.

    R. Bau

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