martes, 15 de enero de 2019

JONS


Las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalis ta (JONS) fueron un partido español de ideología nacional-sindicalis ta, cuya doctrina reclamaba la creación de un nuevo Estado que debía ser dirigido por las juventudes españolas, un Estado cuyo pilar fuera el trabajador y que garantizase la grandeza de la Patria y su unidad. La JONS son consideradas como representantes de la ideología nacional-revolucion aria por buscar conciliar el nacionalismo con la revolución social.

Tras desechar varias propuestas -como el león rampante o la garra hispánica y el imperio solar- el Yugo y las Flechas se convirtió en el símbolo de las JONS, éste surgió a propuesta de Juan Aparicio al recordar que estudiando Derecho en la Universidad de Granada -en una clase sobre el Estado fascista- el profesor don Fernando de los Ríos expuso el Yugo y las Flechas como símbolo del fascismo de haber nacido en España.

Las JONS nacen en octubre de 1931 a partir de la unión del grupo liderado por Ramiro Ledesma Ramos, fundador del semanario "La conquista del Estado" con las Juntas Castellanas de Acción Hispánica, grupo fundado por Onésimo Redondo.

El 11 de febrero de 1934 la organización se una con la Falange Española, formando la nueva FE de las JONS (Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista)

Posteriormente, Ramiro Ledesma Ramos abandonaría la FE de las JONS por desacuerdos con la dirección del partido. Ledesma Ramos intentaría sin suceso refundar las JONS como partido independiente.
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El Manifiesto de las JONS

Por qué nacen las juntas?
La tremenda angustia de advertir como cada día cae nuestra Patria en un nuevo peligro, aceptando la ruta desleal que le ofrecen partidos políticos antinacionales, nos obliga hoy a hacer un llamamiento a los españoles vigorosos, a todos los que deseen colaborar de un modo eficaz en la tarea concretísima de organizar un frente de guerra contra los traidores.

Las "Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalis ta" nacen precisamente en virtud de esa sospecha nuestra de que no existe en el panorama político fuerza alguna que garantice la defensa heróica de los ideales hispánicos. No nos resignamos a que perezcan sin lucha los alientos de España, ni a que se adueñen de los mandos nacionales hombres y grupos educados en el derrotismo y en la negación. Ahora bien, nuestro compromiso de entablar batalla violenta con las organizaciones enemigas, no limitará nuestra acción a hazañas destructoras, sino que tambien aspiramos a ofrecer un manojo completo de soluciones a las dificultades de todo orden que impiden en esta hora la prosperidad del pais.

¿Dónde está el enemigo?
Tal es el incremento que han tenido en nuestra Patria las propagandas traidoras, que no se requiere mucho esfuerzo para dar con él. Si bien la ola marxista es la que amenaza con mas agresividad oponerse a la grandeza española, serán también considerados por las Juntas como enemigos todos aquellos que obstaculicen en España, por egoismo de partido o fidelidad a ideales bobos y fracasados del siglo XIX, la propagación del Nuevo Estado, imperial, justo y enérgico, que el nacional-sindicalis mo concibe.

Las Juntas denunciaran también como enemigos de la Patria a todos los que en el trance dificil por el que atraviesa el país se permitan obstaculizar el avance de las organizaciones nacionales. Nunca más justificados que ahora los posibles excesos en que éstas incurran, a la vista de los crímenes y las deslealtades con que no vacila en herir la sagrada unidad de España.

La actuación de las Juntas
A las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalis ta se le ofrecen, naturalmente, varias tácticas para luchar contra sus poderosos enemigos. Desde luego, rechazan la táctica electoral y parlamentaria, sin que esto quiera decir que no la utilicen de un modo ocasional. Son más adecuados y eficaces a sus propósitos los métodos de acción directa, y puesto que acusan al Estado de no vigilar con suficiente intensidad las maniobras de los enemigos de la Patria, subsanarán con sus propios medios las deficiencias que adviertan.

No se olvide que nuestro nacionalsindicalism o acepta con alegría la realidad revolucionaria. De otra parte el hecho de que las Juntas se denominen de "Ofensiva", señala con claridad nuestro caracter revolucionario, es decir, que nos reservamos la aspiración de subvenir el actual régimen económico y político e implantar un Estado de eficacia española.

Hay castigos, como los que merecen los separatistas, los anarquizantes y todos los afiliados a los partidos antinacionales, cuya ejecución no debe ser encomendada a mercenarios, sino al pueblo mismo, a grupos decididos y generosos que aseguren con su acción la integra salvaguardia de la Patria.

La accion directa que las Juntas proclaman con su método predilecto de lucha, no ha de entenderse como una practica exclusiva de la violencia. Mas bien como una táctica que prescinde del actual Estado liberal -burgués, como protesta contra la inercia de éste frente a las audacias de los grupos antinacionales.

¿Quienes deben formar parte de las JONS ?
Naturalmente, las Juntas que estamos organizando no son incompatibles con la República. Los partidarios del nacionalsindicalism o pueden, por tanto, reclutarse entre todos los españoles que acepten sin discusión la necesidad de lograr a costa de todos los sacrificios el inmediato resurgimiento de España.

Toda la juventud española que haya logrado evadirse del señoritismo demoliberal, con sus pequeños permisos y salidas al putrefacto jardín marxista, y sienta vibrar con pasión la necesidad de reintegrarse al culto de la Patria.

Todos los que comprendan la urgencia de encararse con la pavorosa tristeza del pesimismo español, señalando metas de gloria al descanso secular de nuestra raza.

Todos los que adviertan el crugir de las estructuras sociales hoy vigentes y deseen colaborar a un regimen económico antiliberal, sindicalista o corporativo, en que la producción y en general la regulación toda de la riqueza, emprenda las rutas de eficacia nacional que el Estado, y solo él, indique como favorables a los intereses del pueblo.

Todos los que posean sensibilidad histórica suficiente para percibir la continuidad sagrada de los grandiosos valores hispánicos y se apresten a defender su vigencia hasta la muerte.

Todos los que sufran el asco y la repugnancia de ver cerca de sí la ola triunfal del marxismo, inundando groseramente los recintos de nuestra cultura.

Todos los que logren situarse en nuestro siglo, liberados del liberalismo fracasado de nuestros abuelos.

Todos los que sientan en sus venas sangre insureccional, rebelde, contra los traidores, generosa para una acción decisiva contra los que obstaculicen nuestra marcha.

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